Señor director:
Hoy Chile es transversalmente más desigual en el largo plazo que hace un año. Hace algunos días se informó sobre los preseleccionados con el beneficio del Crédito con Aval de Estado (CAE).
Es inexplicable que la comisión Ingresa haya decidido no otorgar el beneficio a los chilenos y chilenas pertenecientes al primer rango del quinto quintil, lo que constituye el grueso de la llamada clase media emergente, que tanto alaban los políticos que abusan del concepto "meritocracia".
La decisión de la comisión es arbitraria. Sus representantes se justifican explicando que han decidido dar un mayor apoyo a los estudiantes más vulnerables, cuestión que resulta inentendible si se considera que, por aquella misma razón, son estos estudiantes quienes obtienen, justificadamente, las becas o el Fondo Solidario como beneficios y no créditos.
Si dejamos de lado la candidez, podría pensarse que esta medida existe en función de la disminución de la tasa de interés de un 6% al 2%. Es decir, la sociedad chilena se cansó del cobro desmedido, pero la banca no. Los apremios que pueden ejercerse sobre aquellos estudiantes que no recibirán el reditúo suficiente para poder pagar son más fuertes que los que pudieren ejercerse sobre quienes sí contarán con una renta que permita pagar el débito. A veces un embargo significa más ganancia que el pago.
Esa clase política que tanto piensa en la clase media, hoy pensó en cómo terminar con sus sueños y liquidarla, amarrándola al Corfo, que cobra hasta un 9% de interés.
Cristina Durán