Señor director:
La publicación de las remuneraciones de los trabajadores de la Universidad de Chile me causó sentimientos variados: alegría por el término del incomprensible y bochornoso esfuerzo por no transparentar la información; y gratitud hacia todos los que hicieron posible esto en la primera universidad pública de Chile y, especialmente, a su estudiante de Derecho Francisco Zambrano. Finalmente, me provoca asombro, ya que esta universidad es un conjunto no armónico de muchas estructuras autónomas, lo que se expresa en algunos de sus discursos públicos, que no reflejan la totalidad.
Así, las humanidades y las artes aparecen muy subvaloradas y existen grandes diferencias de remuneraciones.
Confío que esta publicación obligatoria marque el inicio de un cambio cultural que sólo puede traer beneficios.
Alberto Estévez
Prof. Asociado de Medicina Universidad de Chile