Señor director:
Cuando se gestó la Reforma Procesal Penal se habló de la vulnerabilidad de los delincuentes frente al actuar de la policía y de las propias víctimas.
Iniciado este sistema, los derechos de quienes denunciaban fueron aún más olvidados y los grandes ganadores con el cambio han sido los victimarios. Transcurrieron los años y claramente los delitos han aumentado; ahora, carabineros y detectives sufren el amedrentamiento verbal y físico por parte de los delincuentes, quedando impedidos de defenderse, porque al hacerlo, en muchos casos, la justicia es ciega y podría caer sobre ellos. Así se confirma que los grandes ganadores son los vándalos.
Para sensibilizar a la sociedad sólo se habla de garantías, pero ¿dónde están las garantías de las víctimas, si sólo se piensa en los imputados?
Alberto Contreras Silva