Señor director:
El gobierno anunció que en marzo presentará un proyecto de ley para asegurar un subsidio permanente al Transantiago. No se trata de una petición más de recursos, sino de reconocer, con conocimiento de causa, el verdadero déficit que genera el sistema de transporte público.
Hoy se cuenta con una modelación bastante más acabada de la demanda y oferta. El panel de expertos ha operado ya por dos años y el ministerio ha hecho un esfuerzo importante por aumentar su eficiencia, todo lo cual permite tener un diagnóstico de la situación. Aún quedan medidas pendientes que permiten reducir la evasión y cambiar los incentivos para un uso más racional del transporte público. Sin embargo, la brecha de ingresos y costos resulta insalvable de no mediar nuevas y significativas alzas de tarifas.
En este contexto, debiera imperar un sentido de urgencia por sacar adelante el proyecto de ley, sin que éste quede entrampado en discusiones como la necesidad de generar recursos espejo para las regiones.
El gobierno deberá comunicar sus logros y las limitaciones para cubrir el déficit a futuro, lo que pasa por sincerar los costos atribuibles al sistema de transporte propiamente tal, versus otros subsidios (como la tarifa escolar), que son harina de otro costal. Pese a los esfuerzos, es evidente que el sistema resultó más caro de lo presupuestado, pero postergar su financiamiento sólo traerá aparejado un alto costo social y político.
Susana Jiménez
Libertad y Desarrollo