Señor director:
Debo confesar que fui al Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos con cierto recelo, dado el prejuicio de que el memorial gozaba de cierta ceguera política. Creo que el museo retrata bien los abusos cometidos estrictamente entre 1973 y 1989. Contiene excelente infraestructura, material audiovisual del primer nivel y documentos históricos extraídos de diarios y otros desclasificados.
Instancias así ayudan a conocer una realidad que existió en el país y que fue causal de separación y odiosidad entre nuestros compatriotas. Sin embargo, este museo adolece de una sección que señale las causas que derivaron en esa situación.
Para lograr un museo de la buena memoria se debe agregar una sección que abarque desde el final de los años 60 hasta 1973, y que muestre cómo el sueño de la UP atentaba contra la Constitución y restringía libertades. Es necesario conocer las causas para juzgar las consecuencias.
Cristóbal Ruiz-Tagle C.