Señor director:
Entristece y llama la atención la falta de críticas que ha habido en torno a las muertes ocurridas por la propagación del virus hanta al interior de la cárcel concesionada El Manzano II.
Estas son muertes perfectamente evitables que acaecen a poco más de un año de la tragedia que provocó el incendio en la cárcel de San Miguel.
El debate en torno a la conveniencia de que existan cárceles concesionadas sigue vigente. Estas siempre fueron ofrecidas como una solución frente al hacinamiento, falta de seguridad y dignidad que experimentan los presos en nuestro país, y por dicha razón, su mantenimiento es mucho más oneroso que el de las cárceles tradicionales.
Precisamente por eso, las muertes en este penal resultan paradójicas y graves, debiendo hacerse una investigación seria y exhaustiva sobre sus causas.
Tampoco parece serio que autoridades del país señalen que los reclusos reciben o recibieron un trato digno, ya que dignidad significa respeto por los derechos esenciales de todo ser humano, y en particular, respeto hacia su salud, integridad física, y por sobre todo, su vida.
Joanna Heskia