Sistema electoral

10/02/2012 - 04:00

Señor director:

En su libro The paradox of choice, Barry Schwartz cuestiona uno de los pilares fundamentales de la teoría económica. La crítica es simple: mientras más alternativas de elección existan, mayor será el bienestar del agente económico, ya que la toma de decisión siempre será más óptima.

Ahora bien, Schwartz concluye que esta proposición no se confirma cuando se supera un umbral donde las alternativas de elección se expanden. Esto ocurre porque se genera insatisfacción en los individuos, quienes enfrentados a una toma de decisión con demasiadas opciones, tienden a caer presos de un inmovilismo que afecta su libertad de elegir e incentiva el abandono de la supuesta proactividad que cobija la amplitud de propuestas.

Las democracias poseen arreglos institucionales que buscan consolidar gobiernos de coalición, puesto que ellos ofrecen mayor gobernabilidad y mejores políticas públicas. 

Sin perjuicio de lo anterior, estos arreglos tienden a limitar la representatividad de la oferta política, lo que naturalmente implica un número bajo de alternativas para elegir.

Si contrastamos esta paradoja con las elecciones políticas de otras democracias, podemos verificar que no se confirma del todo, ya que tanto los sistemas con muchísima oferta electoral como los con muy poca, generan menos participación electoral y un creciente malestar ciudadano.

Queda el reto de contestar la pregunta que nos arroja esta paradoja: ¿Cuál es la cantidad adecuada de alternativas de elección que debe primar en el sistema político para generar mayor bienestar?

La respuesta no parece ser para nada evidente.

Rafael Pastor Besoian 

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