Se aproxima una nueva versión del Festival de Viña del Mar, y como todos los años, el humor se presenta como uno de los temas que llama la atención de la prensa y el público en general.
Si bien en 2011 el certamen fue duramente criticado a causa de que las apuestas para hacer reír se destacaron por el doble sentido y la vulgaridad, en esta ocasión la producción ha optado por no correr riesgos. Los cupos serían llenados por humoristas que se caracterizan por desplegar "rutinas blancas", alejadas de todo matiz controversial.
Esta es una buena noticia para los padres, quienes constantemente buscamos momentos agradables para compartir con nuestros hijos. Con una sociedad orientada cada vez más hacia la individualización, se agradece que el escenario de la Quinta Vergara colabore para tener una televisión más sana. Después de todo, pocos instantes son tan agradables como reírse en familia.
Raimundo Monge Zegers
Vicepresidente Fundación Quéveo