Señor director:
Dicen que el Patagón nace entre la Cruz del Sur y el derrotero Austral del Caleuche.
El Patagón nace, pero también se hace; se forja donde los caminos no se miden en distancias, sino en tiempo; se arrulla por paisajes telúricos y montañas azul hielo.
Son muchos los que llegan, pero son pocos los que entienden el lenguaje de la naturaleza indómita y comprenden ese sentido de pertenencia a una tierra que exige mucho, pero que entrega poco.
El Patagón está cansado. Cansado del centralismo; enervado de los centros de cultivo que van dejando una maloliente ruta de químicos y petróleo; abatido por la falta de conectividad, escaso de centros de educación de excelencia; debilitado su presupuesto por lo altos costos de servicios básicos.
Es entendible la rabia acumulada por décadas de abandono de los gobiernos que desdeñan a una región golpeada por la naturaleza, y que políticamente pesa menos que la comuna más pequeña de la Región Metropolitana.
El tema del aislamiento, y el escaso desarrollo de las zonas extremas, es un tema geopolítico, en el cual se debe entender que sumar a las minorías geográficas y culturales nos llevaría al desarrollo de una nación consciente de sus virtudes y defectos, y por tanto, equilibrada, equitativa y poderosa.
José Fco. Troncoso Robles