Señor director:
Bajo este título, el sábado pasado Ascanio Cavallo cuestionó en una columna el papel de los comandantes en Jefe por el modesto rol de sus instituciones durante las primeras horas del 27/F.
Al respecto es bueno recordar que fueron los gobiernos de la Concertación los que decidieron bajar el perfil de las Fuerzas Armadas en situaciones de catástrofe. La culminación fue el decreto 760 de 2010, que centralizaba el control de las emergencias en la Onemi. Las FFAA quedaron limitadas a funciones de apoyo, cuando se les requiriera.
Por su parte, el Plan de Protección Civil de 2002 reducía el papel de las Fuerzas Armadas a participar en los comités de protección civil de cada región, provincia o comuna. Las responsabilidades recaían en el Ministerio del Interior, intendentes, gobernadores y alcaldes; los comandantes en Jefe no se mencionan para nada.
Para ahondar más, el dictamen de la Contraloría 42.822 de 2008, indica que si bien no es necesario declarar estado de excepción constitucional, la participación pública de las FFAA requiere que sea dispuesta por el Ejecutivo.
Consecuentemente, el 27/F los comandantes en Jefe se orientaron a concentrar sus fuerzas en las distintas unidades, en espera de las resoluciones del Ejecutivo, para cumplir con la normativa vigente.
En el intertanto, como consigna el columnista, hubo operaciones de salvamento a nivel individual por parte de miembros de las FFAA.
Miguel A. Vergara Villalobos