Señor director
Las reacciones surgidas en la comunidad internacional ante los sucesos acontecidos en Paraguay pueden dar lecciones sobre la defensa de la democracia en Latinoamérica, el surgimiento de una nueva institucionalidad y una actitud renovada sobre su desarrollo político. Esta ha sido liderada por la Unasur, que incorporó la defensa de la democracia dentro de sus principios fundacionales. Los esfuerzos de los cancilleres, el mismo día en que se consumaron los hechos, las declaraciones de los gobiernos y la próxima convocatoria a una cita de los presidentes son muestras claras de que un área territorial como la sudamericana, que surge con fuerte presencia en materias de cooperación y coordinación de políticas sectoriales, actúa también en el plano político.
Lo anterior no inhibe la acción de la OEA, que ha fijado una Carta Democrática y que condenó la situación de Honduras, de modo que la naciente institucionalidad latinoamericana (Celac) y sudamericana (Unasur) puede coexistir perfectamente con la interamericana.
La situación paraguaya muestra que el avance a la democracia en nuestra región, que aparece como un rasgo definitorio de una mayor presencia internacional y madurez en materia de desarrollo político, económico y social, enfrenta peligros variados e inesperados. En este caso, una acción aparentemente institucional, esconde motivaciones ideológicas en contra de un presidente que intentó cambiar hábitos políticos y sociales en Paraguay, donde han campeado el autoritarismo y la corrupción.
Es fundamental que se envíen señales claras sobre el respeto a la voluntad popular, en este caso, un presidente como Lugo, con legitimidad de origen y ejercicio.
Raúl Allard Neumann
Dir. Magíster Relaciones Internacionales
PUC. Valparaíso