Señor director:
Se anunció hace unos días la construcción de un aeropuerto corporativo en el sector nororiente del actual emplazamiento del aeropuerto de Pudahuel. Así, se pretende dar cabida a 15 nuevas empresas de aviación privada para que operen.
El ministro de Obras Públicas anunció que se inicia la licitación para ampliar la estructura del aeropuerto internacional, para que arriben y despeguen muchas máquinas más. ¿Hasta cuándo seguirá esta voracidad aeroportuaria? ¿Hasta que los pudahuelinos terminemos todos cancerosos por la contaminación del aire que provocan arribos y despegues?
La construcción de la pista dos ya acabó con una buena parte de la zona rural de Pudahuel. La Escuela Básica de Peralito debió trasladarse un kilómetro al poniente. Ahora viene la expropiación del sector Campo Alegre, habitado por algunas decenas de microproductores agrícolas. El suelo será arrasado y más árboles y áreas verdes caerán.
¿Es qué nadie se preocupa por el medioambiente en la capital? La ministra del Medio Ambiente, que goza de gran popularidad, según las escuestas, no se preocupa ni ha dicho nada de este problema de contaminación del aire, la tierra y también del problema acústico que es el Aeropuerto Internacional de Pudahuel.
Una vez más los intereses económicos se imponen sobre los derechos de los chilenos a vivir en un ambiente sin contaminación.
Carlos Morales Alvarez