Señor director:
Hoy estamos viviendo la era de las comunicaciones. Un tiempo plagado de teléfonos inteligentes, redes sociales, tiempo ahorrado para algunos y pérdida de privacidad para otros.
Me llama la atención, cuando voy a restaurantes, contemplar a numerosas familias conectadas a internet, pero a la vez, desconectadas entre sí. Cada uno de los integrantes con su aparato electrónico en la mano o en el oído y sencillamente no se dan cuenta de que pueden pasar todo el almuerzo comiendo y chateando hasta regresar a casa.
¿Dónde quedó el diálogo entre los integrantes de las familias? Es fundamental tener cuidado con la cantidad de tiempo en que utilizamos dichas innovaciones.
Aprovechemos los momentos en familia, dejemos a un lado el celular y compartamos una palabra con quien tenemos a nuestro lado. Desconectémonos para conectarnos.
Catalina Ramos