Señor director:
Los hechos acontecidos en contra de la Universidad de Concepción demuestran que hay cualidades en el ser humano que han quedado en el olvido. Entre ellas, el respeto tanto por las personas como por las instituciones, que son los pilares de la identidad regional.
La comunidad entiende que no todos los grupos humanos pueden pensar de manera similar, pero los penquistas ven con tristeza que el diálogo ya no es opción y la violencia prevalece, destruyendo los rincones más reconocidos de su ciudad con un denominador común: un grupo de jóvenes a rostro cubierto que se expresa por intermedio de actos violentos, pero que desea quedar en el anonimato a la hora de responsabilizarse de sus acciones.
Como gobierno no haremos oídos sordos de estas situaciones que para algunos son signos de fuerza y valentía, pero que sólo demuestran carencia de ideas y nos confirman que los violentistas no pertenecen a la comunidad universitaria. Apoyamos a las autoridades universitarias y su alumnado respaldando sus acciones en pro de hacer más grande esta cuna de profesionales de la cultura y la investigación.
“Por el desarrollo libre del espíritu”, reza el lema, y eso es lo que debe perdurar. Porque Concepción es una ciudad universitaria y el Campanil un símbolo de diversidad y sabiduría.
Luis Santibáñez B.
Gobernador provincial de Concepción