A PESAR de la fuerte desaceleración de la economía europea y los signos de un menor crecimiento en China, el precio del cobre ha continuado con una trayectoria al alza. Durante enero la cotización del metal tuvo un incremento de 14%, constituyendo el mejor inicio de año desde que se llevan registros, y no se descarta que en 2012 el precio promedio se ubique en US$ 4 la libra.
Los beneficios del mayor precio del metal para la economía chilena son evidentes. Por de pronto, la industria de la minería privada en 2011 aportó a las arcas fiscales más de US$ 4.700 millones (por concepto de impuesto a las utilidades y royalty), con un alza de 23% respecto del año anterior, y se proyecta que Codelco también haya hecho una importante contribución al Fisco (en 2010 aportó más de US$ 6 mil millones). Como contrapartida, el mayor precio del metal -sumado a factores externos que también impactan en el tipo de cambio- se ha reflejado en una fuerte apreciación del peso chileno, figurando entre las tres monedas más fortalecidas en enero. El menor precio del dólar puede tener efectos transitorios favorables, como una baja de los bienes importados, lo que ayuda a reducir las presiones inflacionarias, pero de persistir inevitablemente el sector exportador resentirá los menores ingresos.
Lo ocurrido en el primer mes del año constituye un buen anticipo de cómo se proyecta este año, el cual estará marcado por mucha incertidumbre y volatilidad en los mercados. De allí que resulta altamente riesgoso que el buen momento que vive el cobre sea pretexto para justificar fuertes alzas del gasto fiscal o mayores alzas en los impuestos, puesto que nada garantiza que el metal no experimente bruscos retrocesos -por ejemplo, si China se desacelerara más allá de lo previsto-, lo que aconseja una política fiscal prudente y estabilidad en las reglas que rigen las inversiones.