EL PRIMER año de funcionamiento de los llamados Liceos Bicentenario -los cuales forman parte del programa del actual gobierno, y a través de los que se busca crear establecimientos de excelencia a lo largo del país respaldados por el Estado- parece estar mostrando resultados académicos promisorios, de acuerdo a las pruebas de diagnóstico efectuadas por el Ministerio de Educación en los 30 establecimientos de este tipo que ya existen. El interés por ingresar se observa en el número de postulaciones, pues si en 2011 hubo alrededor de seis mil interesados para primero medio, para este año se han registrado más de 12 mil postulaciones. El gobierno ya comprometió otros 30 establecimientos para este año, con lo cual la oferta de cupos crecerá sustancialmente.
Las iniciativas que busquen mejorar la calidad de la educación son loables y merecen el apoyo de todos los sectores. El poco tiempo que lleva en funcionamiento el modelo Bicentenario aún no permite sacar conclusiones definitivas, pero las primeras cifras parecen ser alentadoras, sin perjuicio de que el modelo pueda requerir ajustes o ciertos cambios de enfoque. Por ejemplo, buena parte de los Liceos Bicentenario en funcionamiento han sido producto de reconvertir establecimientos que ya existían, dotándolos de más recursos en la medida en que cumplan con una serie de requisitos académicos.
Es entendible que en una primera etapa se haya privilegiado a establecimientos municipales, y si bien entre los 30 nuevos recintos que debutarán este año hay particulares subvencionados, cabe esperar que a futuro los méritos para aplicar a la condición de "excelencia" respondan al programa educativo y a los resultados, y no al tipo de dependencia. Eso ampliará las alternativas de elección para las familias y fomentará una sana competencia.