CON UNA inversión pública de 2.500 millones de pesos para su remodelación, monto que permitió la renovación de la infraestructura en beneficio de los usuarios, fue reinaugurado hace dos semanas el remozado Parque Quinta Normal, espacio urbano ubicado en la comuna de Santiago. Sin embargo, parte de las nuevas instalaciones que incluyeron una plaza de juegos de agua, terrazas, muelle y una laguna, sufrieron importantes daños el fin de semana pasado, debido a la conducta inapropiada que tuvieron algunos asistentes al recinto. Este hecho pone de manifiesto la escasa conciencia que tienen algunas personas sobre el deber de cuidar estos lugares públicos, que son diseñados precisamente para la recreación y el esparcimiento de las familias y de quienes los visitan, en especial tomando en cuenta la escasez de áreas verdes que existe en la capital.
En este caso el mal uso de la laguna, los daños a luminarias y césped, agravado probablemente por la ingesta de alcohol de algunos visitantes, constituye una transgresión a mínimas normas de convivencia social. Además, se desperdician recursos que podrían ser destinados a financiar las mejoras en muchos lugares que no cuentan con estas instalaciones.
El ministro (s) de Vivienda y Urbanismo ha señalado que de repetirse estos hechos, evaluará la posibilidad de regular el ingreso al lugar. De concretarse esta medida, se afectará de forma injusta a muchas familias que observan un comportamiento adecuado. Las soluciones deben ser más de fondo, y en ese sentido el anuncio del ministerio, en orden a que trabaja en la creación de una nueva institucionalidad para la administración de los parques urbanos del país, parece ir en la dirección correcta.
Ello permitiría corregir problemas como los observados en Quinta Normal, pero en el intertanto debería complementarse con campañas cívicas para un buen uso de los recintos públicos y drásticas sanciones cuando hay daños a la propiedad pública.