EL RECIENTE SONDEO sobre expectativas económicas que realizó el Centro de Encuestas de este medio reveló que en los hogares chilenos existe un significativo nivel de confianza sobre cómo el país enfrentará la actual crisis externa, lo que contrasta fuertemente con los resultados que esta misma encuesta arrojó en octubre de 2008 -cuando había estallado la crisis financiera internacional-, la que arrojó una percepción mucho más sombría. La presente muestra, correspondiente al período abril-junio de este año, muestra que el 40% de la población estima que los problemas por los que atraviesa Europa afectarán medianamente a la economía chilena, mientras que el 28% no ve impacto o considera que éste será menor. En contraste, en 2008 el 51% de los encuestados señaló que la crisis golpearía de manera muy intensa al país.
Esta mayor confianza que prevalece en el país constituye una señal altamente positiva, pues revela que, en general, la ciudadanía y el empresariado tienen la percepción de que la economía chilena está ordenada y en condiciones de enfrentar este escenario adverso. Ello sugiere que ni las empresas ni los trabajadores anticipan un escenario donde sea necesario realizar ajustes drásticos en producción y en personal, lo que es consistente con las proyecciones que diversas entidades han entregado para la economía nacional. Pese a que parte de Europa ya está en recesión, Estados Unidos mantiene un débil crecimiento y China se desacelera, el Consensus Forecast proyecta que la economía chilena tendrá a nivel regional la menor inflación en 2012 -lo que deja margen para una baja de tasas en caso de que sea necesario un impulso monetario-, y el propio Banco Central mantiene su expectativa de crecimiento entre 4 y 5% para este año, lo que supera largamente el promedio que anotará la economía mundial. La tasa de ocupación, en tanto, sigue dando muestras de ubicarse en rangos saludables. La última medición, correspondiente a marzo-mayo, revela que la tasa de desempleo se ubica en 6,7%, un ligero aumento del 6,5% respecto del trimestre móvil anterior.
Parte de la explicación para el mejor ánimo puede estar en que, a diferencia de 2008, cuando el colapso en el sistema financiero internacional desencadenó una abrupta recesión global, hoy es Europa la que está especialmente complicada, por lo que el cuadro actual aún no alcanza la gravedad de entonces. Pese a que diversas encuestas muestran que la aprobación hacia la gestión gubernamental es baja, resulta llamativo que el sondeo de expectativas revele que el 61% de los encuestados estime que de producirse una recesión mundial este año, el gobierno tendrá la capacidad para atenuar sus efectos.
Es importante que el Ejecutivo procure un manejo de expectativas razonables a nivel de la ciudadanía. Existe cierto peligro en suponer que la economía nacional se encuentra en una suerte de “blindaje” y por tanto puede comprometer significativos gastos sin arriesgar el equilibrio fiscal. La confianza ciudadana debe servir para reafirmar que en una situación de crisis es importante preservar y profundizar las políticas que han permitido el crecimiento y la creación de empleo.