EL INTERES de estudiantes chilenos por ir a realizar estudios de posgrado en el extranjero ha sido creciente en los últimos años, junto con el aumento de las becas que entrega el Estado para apoyarlo. De ello dan cuentas las cifras entregadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), según la cual la cantidad de chilenos matriculados en alguna carrera -pregrado o posgrado- en el extranjero se duplicó en la última década. Según este informe, con datos al 2009, poco más de 10 mil estudiantes salieron del país, mientras que a inicios de la década lo hicieron 5.346. Esta tendencia es similar a la observada a nivel mundial, ya que la movilidad estudiantil creció en el período en más de 90%.
Las ventajas de contar con más estudiantes perfeccionándose en el exterior son numerosas, y es valorable que el Estado, como otras organizaciones privadas, invierta cuantiosos recursos en diversos tipos de becas. Pero los datos de la Ocde también arrojan otros resultados llamativos, como, por ejemplo, que Estados Unidos prácticamente haya sido desplazado por España en cuanto a preferencia de universidades. Si en 2001 el 31% de los chilenos escogió Estados Unidos como destino para cursar sus estudios, en este último informe se revela que el 25% optó por ese país. Un porcentaje similar de preferencia capturan las universidades españolas, las que han experimentado un alza considerable, considerando que a comienzos de la década pasada el 16% de los becarios chilenos optaba por planteles hispanos. Voces expertas han señalado que la opción por España no parece responder necesariamente a un factor de búsqueda de excelencia, y en cambio a la facilidad del idioma y a menores costos universitarios.
Es importante que se promueva un debate sobre la calidad de las universidades que son elegidas y las razones que hay detrás de las preferencias, y evaluar los estándares mínimos exigidos al respecto. Los recursos que el país invierte en la formación de magíster, doctorados y posdoctorados deben estar orientados a la excelencia y, por tanto, a través de estos instrumentos se debería privilegiar por sobre todo a aquellos estudiantes que opten por universidades destacadas. El ranking publicado por The Times (Times Higher Education) revela que al tomar las 10 mejores universidades del mundo, siete son estadounidenses y tres de Reino Unido (si, en cambio, se consideran las 20 mejores, un total de 16 son de EE.UU., una de Suiza y tres británicas). Dentro del ranking Times, la mejor universidad española es la de Barcelona (lugar 142). Pompeu Fabra se ubica en el 155, y más allá del lugar 200 están la Autónoma de Madrid, la de Valencia y la Complutense. Las barreras idiomáticas no deberían ser el factor decisivo a la hora de asignar becas de este tipo y, por el contrario, en un mundo globalizado la adquisición de un segundo idioma debería ser una exigencia ineludible de estas becas.
Frente a las voces que han llamado la atención sobre la insuficiencia de oportunidades laborales en Chile para los posgraduados a su regreso, se hace necesario una información clara del Estado respecto de la responsabilidad exclusiva que debe recaer en los propios estudiantes de seleccionar el programa y la universidad más adecuada, así como evaluar sus posibilidades futuras de empleo. Si el Estado respeta la libertad, debe exigir la responsabilidad correlativa de quien toma la decisión.