EL FONDO Monetario Internacional (FMI) ha presentado sus proyecciones revisadas para la actividad económica mundial durante 2012 y 2013. Las cifras reflejan, en general, un deterioro en el crecimiento esperado respecto de lo que parecía posible hasta abril. El mundo crecería sólo 3,5% en 2012 y 3,9% en 2013, debido al menor dinamismo en las economías avanzadas y tanto en 2012 como en 2013 en las economías emergentes y en desarrollo. Los ajustes a la baja más fuertes son en Reino Unido, Francia y Estados Unidos, entre las naciones desarrolladas, y en India y China, entre las economías emergentes.
Detrás de estas revisiones hay elementos de corto plazo relacionados con el empeoramiento de la situación financiera en los países de la periferia europea, y ajustes más severos que lo que parecía previsible en Asia emergente. En opinión del FMI, el futuro desarrollo de la economía mundial depende crucialmente de que la crisis europea se mantenga bajo control y se concreten progresos en la línea de los acuerdos logrados recientemente en la UE, con avances hacia una mayor unión bancaria y fiscal, y ajustes fiscales apoyados por financiamiento del BCE y las instituciones financieras de la UE. También sería de gran importancia que, como país emergente muy significativo, China supere con éxito la etapa de desaceleración luego de los ajustes que aplicó para enfrentar una amenaza inflacionaria. Asimismo, el FMI atribuye gran importancia a que se logre tempranamente un acuerdo en Estados Unidos que evite el “precipicio fiscal”, por el cual, de no elevarse el tope a la deuda pública, el estímulo fiscal en esa economía (por más impuestos y menos gastos) se contraería en torno a 4% del PIB a partir de comienzos de 2013. Como preocupación de mediano plazo, el FMI enfatiza la importancia de que Estados Unidos y Japón enfrenten sus necesidades de consolidación fiscal. En el corto plazo, estos países están logrando evadir el ajuste gracias a la situación traumática que afecta a muchos mercados financieros y que, en un ambiente de escasez de instrumentos financieros sólidos, les facilita acceso a amplios recursos, situación que debería revertirse en un horizonte no tan lejano.
El único elemento positivo significativo destacado por el FMI en la coyuntura es el menor precio del petróleo, relacionado con producción en exceso de las cuotas Opep en algunos países, una menor presión sobre el mercado por disminución de la incertidumbre geopolítica, y también como consecuencia de la menor demanda global, que ha afectado a los combustibles al igual que a las materias primas en general. De especial importancia para Chile es la preocupación expresada por el FMI acerca de un crecimiento potencial en China menor del que se creía. En su opinión, la profundización financiera y un crecimiento rápido del crédito llevaron, en la última década, a una expansión mayor de lo que mostraban las tendencias históricas, alimentando expectativas demasiado optimistas. También expresa preocupación por un aterrizaje duro en China, hacia el mediano plazo, como consecuencia de exceso de capacidad en muchos sectores que llevaría a caídas en inversión.
En definitiva, la economía mundial luce más enlentecida y capaz de dar sorpresas negativas en el corto plazo, además de, eventualmente, orientada hacia un nuevo escenario menos favorable para Chile, en cuanto exportador de materias primas.