LAS CIFRAS sobre pobreza infantil en Chile que se desprenden de la última encuesta Casen constituyen un llamando de atención sobre la necesidad de reforzar las políticas sociales hacia este sector. Si bien la pobreza a nivel general presentó una baja entre 2009 y 2011, pasando de 15,1 a 14,4%, no ocurre lo mismo cuando se mira la realidad de los menores de edad. En este caso, el porcentaje que vive en pobreza alcanza al 22%, lo que es una cifra muy negativa, no sólo porque significa un ligero aumento respecto de la última medición, sino porque prácticamente duplica la media nacional. Ello significa que más de un millón de niños son pobres, y de éstos, más de 470 mil viven en condición de extrema pobreza, donde resulta particularmente significativa la cifra en menores de tres años.
Es necesario que el tema de la pobreza infantil sea abordado con el sentido de urgencia que requiere. Si en la etapa de niñez las personas no reciben la protección de un entorno familiar, una nutrición adecuada y acceso a buena educación y salud, las carencias serán muy difíciles de reparar en la etapa adolescente o adulta.
En pocas áreas de la sociedad resulta más evidente el rol insustituible que juega la familia como en la crianza y cuidado de los menores, y su ausencia o debilidad los expone inmediatamente a la pobreza y el abandono. Por eso, el rol de prevenir el debilitamiento del núcleo familiar es fundamental, así como la tarea de mitigar el impacto que produce su debilitamiento, donde tanto el Estado como las fundaciones de ayuda social deben cumplir un rol fundamental para llegar oportunamente con su ayuda.
La Casen también reveló otros datos más alentadores, como el aumento en el número de niños que asiste al jardín infantil y salas cuna, lo que muestra avances esperanzadores en un ámbito donde la anterior y la actual administración han puesto su prioridad.