Cambio a la ley de rentas municipales

En el año de Bicentenario sería un gran gesto de modernidad mejorar los músculos financieros de las municipalidades.

por Felipe Guevara - 06/09/2010 - 08:30
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EL EX MINISTRO y encargado municipal del PPD, Francisco Vidal, ha propuesto modificar la ley de rentas municipales para que la comuna de Lo Barnechea aporte recursos al Fondo Común Municipal (FCM), argumentando que "La Dehesa debe pagar más", porque en ella vive "la elite" de la capital.

Curiosa desinformación de quien impulsó la ley de rentas siendo subsecretario de Desarrollo Regional del gobierno de Ricardo Lagos, ya que actualmente Lo Barnechea aporta al FCM el 60% de lo que recauda por impuestos territoriales. Creer que la comuna es sólo La Dehesa es desconocer la realidad de un sector que posee el mayor número de campamentos de la Región Metropolitana y donde alrededor de tres mil familias aún viven de allegadas.

Más allá de la realidad particular de Lo Barnechea, el tema de fondo es el problema de financiamiento que hoy afecta a las municipalidades, ya que tal como está diseñado el sistema, la ciudadanía está condenada a la frustración en su intento por encontrar en sus municipios las herramientas para mejorar su calidad de vida.

Actualmente, dos tercios de las municipalidades del país habría tenido que cerrar sus puertas sin la ayuda del FCM, pues no serían capaces ni de cubrir los gastos de personal. A ese fondo aportan un tercio de las comunas (ricas y pobres) y, paradójicamente, el gran ausente es el gobierno central, que entre 1990 y 2008 captó en promedio el 93% de los ingresos municipales totales. La falencia y pobreza de las administraciones comunales no se debe a que unos  tengan más que otros, como insinúa el ex ministro Vidal, sino a que en Chile aún no se distribuyen los recursos de forma justa y equitativa.

Según estudios del Banco Interamericano de Desarrollo, en los países desarrollados la asignación municipal está por sobre el 25% de los ingresos fiscales, cifra que en América Latina oscila entre el 12 y el 15%. En Chile aún estamos muy bajo el promedio, lo que muestra que somos uno de los países más deficientes del continente y uno de los más centralizados. Existe una asimetría inconcebible entre el tamaño del Estado y los gobiernos comunales que nos mantiene sumergidos en el subdesarrollo y la centralización.

Es urgente que el gobierno y el Congreso acuerden el fortalecimiento del mundo local. Para ello, parece de toda justicia que el Presupuesto de la Nación aporte a los municipios los recursos que faltan producto de las exenciones del pago de contribuciones y de los derechos de aseo, que entre ambos suman $ 130 mil millones. Con esos recursos se podrían traspasar a las municipalidades todos los programas sociales de intervención comunal que actualmente son diseñados y ejecutados desde el nivel central, con los ahorros que esto significaría en burocracia y dispersión. Un paso importante en la construcción de una mejor focalización de recursos habría sido incluir a las municipalidades en el diseño del nuevo ministerio social.

El Presidente Piñera ha dicho que los municipios son los brazos y las manos del Estado, y en el año de Bicentenario sería un gran gesto de modernidad mejorar los músculos de las municipalidades. Tengo la certeza de que desde ahí podemos transformar y mejorar la calidad de vida de los chilenos.

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