LOS SERES humanos preferimos la belleza y lo positivo por sobre lo oscuro, lo grotesco o agresivo. Por eso, muchas veces, evadimos temas o situaciones que nos resultan incómodas, creyendo que al ignorarlas simplemente no existen. Pero hablemos las cosas claras: están ahí.
Hoy en nuestro país casi dos millones de mujeres sufren de violencia intrafamiliar. Una mujer muere a la semana asesinada por su pareja o ex pareja. ¿Duro, incómodo? Sí. Pero es uno de los problemas más reales, más ocultos y destructivos que afectan a un tercio de las familias de Chile. A pesar del importante trabajo que hizo el gobierno anterior por visibilizar el enorme problema de la violencia intrafamiliar, esta no ha disminuido. La situación es tan encubierta, tan arraigada en nuestra cultura, que el 73% de las mujeres que fueron asesinadas por los hombres que decían quererlas nunca habían hecho siquiera una denuncia por violencia intrafamiliar.
Estamos frente a un cáncer oculto que corroe a la familia y destruye a nuestra sociedad. La violencia contra la mujer es una conducta aprendida que se basa en el abuso de poder y en una mala comprensión de la verdadera masculinidad. ¿Es más hombre el que maltrata, golpea o denigra a una mujer? Históricamente, nuestra cultura ha reforzado la imagen del macho que se jacta de golpear la mesa, de engañar a su pareja o darle una buena zurra "cuando se lo merece". ¿Un verdadero macho? ¿Es esa la imagen que queremos reforzar? Digamos las cosas como son: un hombre que maltrata a una mujer es un poco hombre.
La violencia no es un problema de mujeres. Es un grave problema social. Un problema país. Es por eso que el Sernam lanzó este mes una fuerte campaña dirigida a los hombres, que habla claro y duro sobre la violencia y la mal entendida masculinidad. Una campaña de alto impacto que busca el cambio cultural tan necesario para erradicar este mal mediante el uso de una palabra que a nadie deja indiferente por la fuerte connotación peyorativa que se le asigna, y con la cual diariamente se califica a quien traiciona, engaña, abusa, explota, estafa, etc. Si queremos crear conciencia sobre la realidad de la violencia y cambiar las conductas, en particular las de los hombres, utilicemos este término con quien realmente lo merece: maricón el que maltrata a una mujer.
El mensaje es, sin duda, fuerte y claro, y en eso radica el impacto de esta campaña. Las cifras hablan por sí solas: según el estudio realizado por la Universidad Central, en menos de una semana la campaña alcanzó más de un 75% de aprobación ciudadana y las denuncias comenzaron a incrementarse fuertemente, dato no menor, ya que en Chile una mujer tarda en promedio siete años en realizar una denuncia.
La violencia intrafamiliar es un delito. Lo prioritario es atender a las víctimas, protegerlas y ayudarlas a rehacer sus vidas, pero no podemos quedarnos ahí. La violencia es una conducta aprendida y cambiarla es esencial. El Sernam ampliará su ámbito de acción para la prevención mediante la educación desde la infancia, la intervención de los agresores y la generación del cambio cultural que necesitamos.