Las mujeres y el delito

La situación es preocupante y requiere de programas focalizados y de largo plazo que enfrenten esta situación.

por Lucia Dammert - 15/12/2011 - 04:00

LA TERCERA entregó información del Programa 24 horas de Carabineros mostrando un incremento exponencial de la vinculación de jóvenes mujeres adolescentes en el delito. Más allá que es posible que la inversión pública y la cobertura del programa sea un elemento para esperar un aumento de las beneficiarias, el incremento de la participación femenina es una tendencia clara. 

Esta participación en acciones criminales ha cambiado en los últimos años.  Como se desprende del mismo reportaje, la población femenina atendida por Sename durante 2010 superó el 10%. La situación es preocupante, porque entre los adultos también se ha notado un aumento de las mujeres que ingresan a Gendarmería, especialmente por hechos de microtráfico de drogas. 

La experiencia internacional muestra que cada vez más mujeres se involucran en la realización de hechos delictuales, especialmente no violentos, vinculados con actividades realizadas por sus parejas o padres (movimiento, traslado y venta de drogas) o como parte de pequeñas organizaciones dedicadas al hurto callejero. 

¿Que explica esta situación? Diversas son las interpretaciones, pero la precariedad económica, la carencia de empleabilidad, bajos niveles de educación y embarazo precoz, son algunos de los rasgos más evidentes. En nuestro país el embarazo adolescente aumenta y las políticas públicas para incluir a las jóvenes mujeres con hijos son mínimas. Situación que abre espacios de vida en la informalidad o la ilegalidad, ya que las capacidades de inserción son mínimas. Por esto, no sólo se están desarrollando programas de educación sexual, sino que programas de educación secundaria destinada a jóvenes madres que requieren de este apoyo. 

Un segundo grupo de elementos se vinculan con el entorno familiar. En aquellas familias donde el delito es una forma de vida, las mujeres han dejado de jugar un rol secundario. Sin mencionar aquellas que son víctimas directas o testigos de violencia al interior de sus hogares, situación que se ha comprobado es un detonador de transmisión de violencia. Finalmente, las adicciones son un elemento ineludible. Es muy probable que muchas de las jóvenes que entran al Sename o pasan por el Programa 24 Horas tengan problemas de drogas o alcohol, los que no son enfrentados con seriedad. 

La participación femenina en la vida delictual tiene consecuencias sociales complejas, especialmente por el impacto que tiene sobre sus núcleos familiares.  Por cada mujer presa, hay hijos que han quedado generalmente en el abandono. Por cada niña detenida o ingresada al Sename se cierran los caminos de inclusión. 

La situación requiere de programas públicos focalizados que enfrenten esta situación. No nos escondamos detrás del 422% de incremento, estamos hablando de 4.544 niñas que pasaron por el programa. Es decir un universo pequeño como para que las respuestas sociales y gubernamentales sean claras, directas y efectivas. 

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