Déficit hídrico en el país

Es preciso hacer esfuerzos para alinear a todos los servicios en pos de una estrategia que resuelva los desafíos actuales.

por Patricio Crespo - 01/02/2012 - 04:00

LA INSUFICIENCIA hídrica es un problema que no se soluciona con un par de años lluviosos, sino que demanda urgentemente cambios en la política de gestión; de lo contrario, se agudizará y se transformará en un impedimento para el crecimiento y desarrollo del país. Tenemos mucha agua que no estamos ocupando: cerca del 84% se va al mar, de tal manera que el problema no es la falta de ella, sino la forma en que la estamos aprovechando.

Chile tiene dificultades estructurales que limitan el acceso a este recurso. Por ejemplo, las aguas de fácil disposición, es decir, las que corren por ríos y esteros, se encuentran prácticamente comprometidas desde la I a la VIII Región, de modo que no hay espacio para otorgar nuevos derechos. Igual pasa con las aguas subterráneas, en que existen muy pocos acuíferos sobreexplotados y el resto han sido declarados restringidos por desconocimiento de la real situación hidrológica de los mismos.

Lo primero para revertir este escenario es un cambio de criterio en la explotación de las aguas subterráneas, otorgando derechos provisorios en aquellos acuíferos donde no haya evidencia del deterioro de la napa y, en paralelo, constituir  comunidades de aguas para hacer su vigilancia. Se estima que en los embalses subterráneos de los valles de las cordilleras de los Andes y de la Costa hay una reserva equivalente a siete años de consumo.

En segundo lugar, debemos propiciar la construcción urgente de embalses e incorporar prácticas eficaces, como las lluvias artificiales mediante bombardeo de nubes y la recarga artificial de los acuíferos, tal como lo hace exitosamente EEUU, que viéndose afectado por la decreciente pluviometría, enfrenta sin traumas episodios de estrechez hídrica.

También hay que seguir avanzando en mejorar la eficiencia del uso del recurso a través del riego tecnificado. Actualmente, estamos llegando a 300 mil hectáreas que emplean este procedimiento, superficie que equivale apenas a un 28% de la superficie regada total.

Desde el sector público, es preciso hacer esfuerzos para coordinar la aplicación de políticas mediante la figura de un personero empoderado capaz de alinear a todos los servicios en pos de una estrategia común que resuelva con oportunidad los grandes desafíos actuales. El actual escenario exige un mayor involucramiento de las organizaciones de usuarios para gestionar eficientemente el recurso y formular planes colectivos de inversión según sus prioridades, atendiendo a las particularidades de su territorio,  iniciativas que deben ir acompañadas de las líneas de financiamiento público correspondientes.

En cuanto a las aguas subterráneas, es perentorio constituir comunidades para acometer las funciones que le asigna la ley, esto es, velar por la justa distribución del recurso de acuerdo a los derechos de los usuarios y adoptar iniciativas que aseguren la sustentabilidad del acuífero, tales como la recarga artificial.

Sólo así, conscientes de que se acabó el "agua fácil", podremos trabajar para aprovechar eficientemente la que tenemos y proyectarnos a mediano y largo plazo sin tener que vivir dependiendo de los "caprichos" de la Niña o el Niño.

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