Metro de todos y por todos

El Metro le ha permitido a la gran mayoría acceder a un modo de transporte que garantiza lo que los buses no han podido: llegar a tiempo al trabajo.

por Pablo Allard - 18/06/2012 - 04:00

L A INCAPACIDAD de Transantiago (TS) por mejorar el servicio en la superficie ha derivado en un verdadero colapso del Metro en hora punta, con densidades de siete pasajeros por metro cuadrado, largas esperas en andenes y la molestia de los usuarios.

 

Muchos se quejan que el TS les quitó un Metro que antes era destino turístico por su pulcritud, amplitud y comodidad. Eran ejecutivos, adultos mayores y estudiantes universitarios los que podían pagar y usar sin problemas, hasta ese fatídico febrero del 2007, cuando las masas lo tomaron por sorpresa.

 

Vaya paradoja, cuando en las ciudades más grandes y desarrolladas como Tokio o Nueva York, el metro es sometido a una demanda gigantesca para transportar masas (Massive Transit), sus estaciones son sucias, hediondas y mantenidas al límite de lo aceptable, en Santiago teníamos un metro de lujo, con una billonaria inversión pública que sólo usábamos aquellos que podíamos pagar la tarifa.

 

La catástrofe del TS superó los peores escenarios de quienes advertimos su fracaso (La Tercera, 15 noviembre 2006), pero fue precisamente Metro el que salvó el día, acogiendo a dos millones de viajeros que antes no tenían otra opción que sufrir horas en una micro amarilla para llegar de la periferia al trabajo. Para pocos, el TS les quitó el Metro, a la gran mayoría les permitió acceder a un modo de transporte que garantiza lo que los buses no han podido:  llegar a tiempo al trabajo.

 

La única forma de recuperar la calidad de servicio en los buses para que la gente vuelva a ellos es si se invierte en la infraestructura que falta para que “vuelen” mientras los autos sigan en el taco. Pero los billones que se inyectan hoy al sistema no van a obras, sino que a financiar el déficit operacional para evitar su quiebra (captura regulatoria por malos contratos).

 

No queda más que apretar los dientes, esperar que Metro concluya las necesarias obras de las líneas 6, 3 y ponernos creativos con medidas complementarias que podrían bajar un poco los siete pasajeros por  m2:

 

1.- Que el Mineduc  modifique el horario de entrada a establecimientos de educación secundaria y superior para que empiecen a las 9.00 horas, de manera de desplazar a todos esos estudiantes unos minutos fuera del horario punta.

 

2.- Que aquellos que podemos negociar con nuestros empleadores nuestra jornada laboral acordemos “desplazamientos” de horarios. Conocida es la historia del profesor de Transportes de la UC, que llega a las 7.00 y se retira a las 17.00 horas, con lo que su productividad aumenta y su calidad de vida mejora al ganar la tarde.

 

3.- Descubramos la Línea 5. El tramo entre Baquedano y Quinta Normal está subutilizado, y muchas de sus estaciones quedan más cerca de los destinos. Hay un costo de cambio de línea, pero el viaje es más cómodo.

 

4.- No tengan miedo a los buses, muchos viajes en Línea 1 son viajes cortos que se pueden hacer en buses sobre la Alameda, donde las velocidades son buenas y no van tan llenos. Otra opción es el taxi, que en viajes cortos puede llegar a costar casi lo mismo.

 

5.- Aquellos que podamos, ordenemos nuestras vidas localizando nuestros hogares cerca del trabajo, colegio de los niños y otros destinos. Así nos olvidamos de todo lo anterior.

OFERTAS
  • Sé el primero en comentar comentarios
     

    Síguenos en:

  • facebook
  • twitter
  • google plus
  • instagram
  • youtube
  • pinterest
RECIENTES
LO + VISTO

Las 10 cosas que no sabes de mi... Alejandra Valle

Alejandra Valle ya es una periodista consolidada de la farándula chilena, con un estilo característico que escapa de los prototipos de rostro de televisión. Actualmente es panelista del programa Secreto a voces de Mega.




SIGUENOS TAMBIEN EN:
ACTUALIZA TU EXPLORADOR:

Grupo Copesa Derechos reservados
Se prohíbe expresamente la reproducción o copia de los contenidos es legal en este sitio sin el expreso consentimiento de Grupo Copesa.