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Actualizado el 11/07/2016
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Originales ideas convertidas en negocios

Autor: La Tercera

La originalidad es el factor que une a este grupo de emprendedores, que decidieron convertir sus peculiares ideas en negocios. Una de las propuestas más novedosas en el país es The Not Company y sus alimentos imitados. A nivel global, Pet Rock es el caso más emblemático

Originales ideas convertidas en negocios

The Not Company

Las apariencias engañan

Con el mismo sabor, color y aroma a la leche, pero sin usar leche. Eso es lo que ofrece The Not Company, una firma fundada por Matías Muchnick que se dedica a “imitar” alimentos.  

Utilizando la ingeniería, la marca ha logrado elaborar chocolate, leche, mayonesa y otros productos, utilizando sólo productos vegetales. “Nosotros trabajamos con un computador que se llama Giuseppe, él analiza los alimentos y ve cuál es la mejor manera de replicarlos, pero con vegetales, sin usar proteínas animales”, explica Muchnick. 

El lema de la firma es cambiar la industria alimentaria. “Esta industria es la principal culpable del cambio climático, la producción de animales agudiza el efecto invernadero. También está el tema de que las empresas se preocupan más de sus ganancias que de la calidad de sus productos”, acusa el emprendedor.

The Not Company, utilizando la tecnología, propone que las personas integren a su dieta una mayor cantidad de vegetales. “Nuestra idea es que la gente mejore la forma en que se alimenta, pero sin darse cuenta, porque nuestros productos conservan los sabores”, asegura.  

En agosto la firma lanzará Not Milk, una leche sin usar leche, el cual será su primer producto en el mercado.

 

Guatefanda

La combinación perfecta

 Ser creativo es algo que no implica necesariamente crear algo nuevo, así lo demuestra el proyecto de Montserrat Rodríguez y Javiera Dasencich, una pareja de escolares que creó la Guatefanda: la combinación perfecta entre un guatero y una bufanda.    

La idea surgió de una simple conversación con la dueña de un almacén. “Un día con Javiera fuimos a un negocio a comprar y la señora que nos atendió nos empezó a contar que trabajaba mucho, tenía una larga jornada laboral y que por esa razón sufría de muchos dolores musculares cerca del cuello”, cuenta Montserrat. 

Para dar solución a ese problema,  esta dupla de emprendedoras desarrolló un guatero cervical con semillas terapéuticas envuelto en una bufanda, para de esta forma poder usarlo sin “perder el estilo”.  

Las jóvenes, que actualmente cursan cuarto medio, ya tienen su producto a la venta, pero en pocas unidades. “Con Javiera ya inscribimos la marca y el invento, creamos una página web para comercializarlo e intentar vender las Guatefandas a través de él, pero como estamos en cuarto medio y nos toca dar la PSU, no le hemos podido dedicar mucho tiempo a nuestro proyecto”.  

 

Quelp

Reivindicando las algas

Una poco tradicional hamburguesa, elaborada en base a cochayuyo y luche, es lo que ofrece Quelp, una firma liderada por Alejandra Allendes y su socio Alonso Díaz.  

La idea de esta dupla de emprendedores es reivindicar el uso de las algas en la cocina local. “Tenemos tanta costa y aún así las personas no consumen los productos que nos da nuestro mar. El cochayuyo es el ejemplo más claro, es cosa de decir su nombre y la gente pone mala cara”, sostiene la emprendedora.

La idea de este proyecto comenzó cuando Alejandra se encontraba terminando sus estudios en Agronomía. “El cochayuyo lo comencé a trabajar cuando estaba haciendo mi memoria, estaba trabajando en el desarrollo de una hamburguesa más sana”, explica. 

Esa idea la mantuvo por mucho tiempo en su cabeza y la perfeccionó en su máster, en donde además conoció a su socio. “En ese momento comenzamos a desarrollar la idea de una forma más seria, hasta verla como un negocio. Ha costado demostrar que el cochayuyo es rico, porque la gente tiene un sesgo, pero con trabajo lo hemos logrado”, finaliza.

A la fecha, Quelp ofrece su productos en ocho puntos de venta distribuidos en Santiago Centro, Providencia, Ñuñoa y Maipú.  


Homebox

Seguridad y portabilidad

Rescatar los containers utilizados en el transporte marítimo y aprovecharlos como principal materia prima en la construcción, es lo que ofrece Homebox, una firma fundada por Gonzalo Herrera.   

La idea de este emprendedor es aprovechar las características inherentes que tiene este material. “Los containers utilizados en el transporte marítimo tienen distintas características, todo depende de qué es lo que van a movilizar. Si van a transportar un pesado motor, tienen el piso reforzado; si son para transportar vino a granel, cuentan con aislantes para conservar la temperatura, y así hay varios ejemplos más. En Homebox aprovechamos esas características en la construcción”, explica.

A la fecha, Homebox se dedica a la construcción de casas, piscinas y espacios comerciales temporales (pop-up). Pero lograr comercializar su idea, cuenta Gonzalo, no fue sencillo. “Mientras estudiaba arquitectura varias veces les conté a los profesores mi idea, pero me encontraban ridículo. Me decían que cómo se me ocurría trabajar con latas viejas”, cuenta.

Algunas de las características que ha logrado posicionar Homebox en el mercado, es la portabilidad y seguridad que entregan los containers. “Son como un búnker portátil, en el comercio pueden ser muy útiles”, finaliza.

 

Tribus Fungis

La conquista de los hongos

“Sin los hongos el mundo no sería lo que es. Sin ellos, el planeta sería un basural tremendo, ellos nos alimentan, nos protegen, nos sanan, son útiles en un montón de cosas. Si no existiera no tendríamos pan, ni cerveza, ni penicilina, por dar algunos ejemplos”, explica Javier Olave, uno de los fundadores de la empresa Tribus Fungis.

La firma de la que es parte Javier se dedica a realizar investigación y desarrollo en el reino de los hongos, para crear soluciones que puedan ser comercializadas en áreas como la construcción, la alimentación y otras. 

“Investigando nos dimos cuenta de que sin los hongos, hay un montón de cosas que cambiarían radicalmente. Teniendo eso en mente, decidimos comenzar a realizar investigaciones para darles un uso eficiente”, agrega Olave.  

A la fecha, Tribus Fungis se encuentra comercializando Ketrawa, un kit para cultivar hongos comestibles en el hogar en tan sólo 10 días. “Ketrawa es nuestro primer producto en el mercado. Este es un primer paso, porque ya está a la venta, pero también estamos trabajando en el uso de los hongos en la arquitectura. Los hongos se pueden utilizar en todo”, finaliza. 

 

Pet Rock

Una peculiar mascota

¿Se imagina vender una piedra como mascota? Puede sonar extraño, pero curiosamente esa propuesta fue la que hizo millonario a Gary Dalh en 1975, en Estados Unidos, con su producto estrella: las Pet Rock.

Cuenta la historia que la idea de la llamada “mascota perfecta” surgió en un bar. Allí, Gary escuchó cómo sus amigos se quejaban de los cuidados que implicaba tener un animal en el hogar y eso lo impulsó a crear la mascota perfecta: una piedra. Propuesta alocada que comentó y posteriormente comercializó con gran éxito en el mercado.  

Las Pet Rock eran simples piedras grises, que venían en cajas de cartón con agujeros y con un relleno de paja. El boom de este curioso producto duró unos seis meses y Gary Dalh llegó a comercializar 1,5 millones de unidades.   

En 2012, el producto volvió a estar en el mercado gracias a Rosebud Entertainment, firma que tiene registrada la marca y derechos de venta. 

 

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