Papa Benedicto XVI reza por los presos cubanos ante la Virgen de la Caridad

"He suplicado a la virgen santí­sima por las necesidades de los que sufren, de los que están privados de libertad, separados de sus seres queridos o pasan por graves momentos de dificultad", dijo el pontífice en el poblado de El Cobre.




El Papa Benedicto XVI rezó hoy porque Cuba tenga un camino de "renovación" y por los que se encuentran privados de la libertad, durante su segunda jornada en la isla que inició en el Santuario de la Virgen de la Caridad, patrona de la nación caribeña.

"Hagan saber a cuantos se encuentren lejos o cerca que he confiado a la madre de Dios el futuro de la patria avanzando por caminos de renovación y esperanza", dijo el pontí­fice en una breve oración en el poblado de El Cobre, donde pernoctó y donde se encuentra la imagen de la virgen llamada aquí­ "La Mambisa".

También "he suplicado a la virgen santí­sima por las necesidades de los que sufren, de los que están privados de libertad, separados de sus seres queridos o pasan por graves momentos de dificultad", dijo el pontífice. El Cobre se ubica a unos 20 kilómetros de Santiago.

Benedicto XVI fue recibido ayer por el Presidente Raúl Castro, quien posteriormente lo acompañó en una multitudinaria misa al aire libre en la Plaza Antonio Maceo.

En la jornada está previsto que Joseph Ratzinger se desplace hacia La Habana, la capital del paí­s, a unos 900 kilómetros de distancia.

"Ante Marí­a de la Caridad me he acordado de modo particular de los cubanos descendientes de aquellos que llegaron aquí­ desde Africa", comentó el Pontí­fice. En Cuba poco más de la mitad de los 11 millones de habitantes son mestizos o mulatos, 35% blancos y 15% negros, con una pequeña cuota de inmigrantes asiáticos y otros no europeos.

Según estimaciones, 10% de los isleños son católicos activos y entre 80% y 70% practica alguna religión afrocubana como la santerí­a o la regla de Palo.

El Papa oró por algunos minutos sobre una alfombra roja frente a la imagen de la Virgen de la Caridad, cuya talla --de madera-- fue encontrada flotando en la Bahí­a de Nipe hace 400 años. Precisamente este aniversario es el motivo para que el Pontí­fice esté en Santiago de Cuba y en particular en El Cobre. Benedicto además encendió un cirio frente a la Virgen y posteriormente saludó a los fieles que lo aclamaban.

Ratzinger, de 84 años, tiene previsto viajar por avión a La Habana poco después para reunirse con el Raúl Castro y posiblemente Fidel Castro, aunque eso no se ha confirmado.

El presidente de Venezuela Hugo Chávez, quien está en la capital cubana desde el sábado para seguir un tratamiento para el cáncer que le afecta, no pidió una audiencia pero será bienvenido como asistente en la Misa que oficiará en la Plaza de la Revolución el miércoles, informó el portavoz del Vaticano.

En su homilí­a en la misa celebrada el lunes por la tarde en Santiago, Benedicto XVI expresó enfáticamente el valor de la familia y de la fe ante decenas de miles de personas, entre ellos peregrinos cubano-estadounidenses.

Poco antes de que se iniciara la misa, un hombre luciendo una camiseta oscura y una gorra en la cabeza gritó "abajo la revolución, abajo la dictadura". Agentes de seguridad rápidamente llevaron al hombre afuera de la plaza. La persona no fue identificada.

Al final de la jornada, el vocero del Vaticano Federico Lombardi fue consultado sobre ese incidente y dijo que era "una protesta de oposición, creo", aunque admitió desconocer lo ocurrido exactamente. Lombardi se refirió también a que el Vaticano no tení­a ninguna petición para una audiencia personal entre el Papa y el presidente Chávez.

Los tres dí­as que Benedicto XVI estará en Cuba inevitablemente desatarán las comparaciones con la histórica visita de Juan Pablo II en 1998, cuando Fidel Castro, de traje y corbata, saludó al jerarca católico en el aeropuerto de La Habana y Juan Pablo II, que ayudó a tumbar el régimen comunista de la Unión Soviética y Europa del este, le pidió a Castro que liberara a los presos de conciencia, prohibiera el aborto y le diera el lugar que la iglesia Católica merece.

Cuba niega que tenga presos polí­ticos actualmente. Las autoridades se refieren a los disidentes como mercenarios, influidos por Estados Unidos. Varios grupos de los derechos humanos dicen que algunos cubanos permanecen encarcelados por sus actividades polí­ticas.


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