*

Compartida
Actualizado el 24/09/2017
Estás leyendo:Patrimonio cultural inmaterial

Patrimonio cultural inmaterial

Autor: Ricardo Hepp

Los balénidos o ballenas pertenecen a la familia de los cetáceos y se cree que estos gigantes del mar descienden de animales prehistóricos, que vivieron hace millones de años. Las crías de las ballenas son los ballenatos. La Tercera publicó una extensa información sobre el viaje que hará el papa Francisco en enero a Chile, titulado “Papamóvil de Colombia sería reutilizado para gira en Chile”. En el texto, se comenta la canción “Mi paz les doy”, interpretada por Américo, y se informa sobre algunos preparativos para la visita del pontífice. En un párrafo, la autora dice que el cantante chileno mezcló en su canción “ritmos tropicales, ballenato y pop”. La lectora Lina María Botero G. exclama: “¿ballenato? ¡por favor! ¿no será vallenato?”.

Claro que sí. El vallenato, con uve (o ve corta), es un género musical autóctono de la costa del Caribe de Colombia, cuya popularidad se ha extendido hoy por todo el continente. Entre los vallenatos más conocidos están “La gota fría”, de Emiliano Zuleta; “Alicia adorada”, de Juancho Polo Valencia; y “La casa en el aire”, de Rafael Escalona. Las letras suelen relatar leyendas y episodios pesarosos y, hay quienes aseguran que incluso la novela “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez, puede pensarse como un extenso vallenato: uno lee e imagina la música.

Las canciones se interpretan tradicionalmente con tres instrumentos: el acordeón diatónico (a botones), la guacharaca (instrumento de raspado) y la caja vallenata (un pequeño tambor cónico que se sostiene sobre las piernas). En 2013, el vallenato tradicional fue declarado “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación”, por el Consejo Nacional de Patrimonio del Ministerio de Cultura de Colombia; y en 2015, la Unesco incluyó los vallenatos en la lista del “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”.

Por un tubo

Y, a propósito de las letras uve y be alta, el lector Raúl Sanabria B. descubrió otro error de aplicación. El 19 de septiembre en un interesante artículo titulado “Anderson pasa la ola del machismo”, se recogen opiniones y sueños de la surfista Jessica Anderson, cinco veces campeona nacional de esta especialidad.

Ella entrena y compite en Punta de Lobos y Pichilemu y, en la entrevista de La Tercera, narra sus logros y desafíos: “me encantaría ponerme el mejor tuvo de mi vida. Lanzarme en la ola más grande de Punta de Lobos, pero realmente quiero clasificar a las Olimpíadas de Tokio”. El lector Sanabria señala que “el error -escribir tubo con uve (tuvo)- solo se le puede atribuir al autor del texto. Pero, aun así, es un error molesto, porque parece que fuera Jessica la que dijo ‘tuvo’ para referirse al tubo de una ola”.

Cierto, más de lo mismo: una confusión ortográfica evidente, que salta a la vista en una primera lectura. El surf es un deporte acuático que consiste en deslizarse y hacer giros en una ola, de pie sobre una tabla.  El tubo (con be alta) es un túnel en la ola por el que se deslizan los surfistas, que definen esta experiencia como una sensación sublime, que pone de la mano al deporte con la naturaleza.

Y, tal como lo señala Jessica Anderson, en el año 2020, en Tokio, el surf se convertirá en deporte olímpico. Y ella espera estar allí.

Comentarios
Cargar comentarios
Papel digital