Perú intenta justificar por qué no protestó por límites durante 30 años

Lima dijo que no reprochó desde el principio para "mantener una relación armoniosa" y que sus "prioridades" iniciales fueron acordar sus fronteras terrestres.




POR MAS de 30 minutos, el Presidente Sebastián Piñera conversó ayer por videoconferencia con los agentes Alberto van Klaveren, María Teresa Infante y Juan Martabit. El Mandatario quería pormenores de la última jornada de alegatos peruanos en el juicio limítrofe en La Haya.

Según comentaron en la delegación, tras una explicación general de los diplomáticos desde el Carlton Ambassador, Piñera pidió detalles sobre dos puntos específicos: la ofensiva peruana esgrimiendo un acuerdo de 2011 sobre el límite marítimo con Ecuador (ver secundaria) y la respuesta de Lima a la pregunta del juez marroquí Mohamed Bennouna sobre el estado del derecho internacional del mar que rodeó al tratado de 1952 (ver recuadro). Todo con miras a prepararse para el alegato final chileno de este viernes.

La evaluación del equipo en La Haya apuntó a que, en su último día de alegatos, Perú intentó entregar un relato hilado y coherente.

Así, además de apuntar a supuestas contradicciones de los alegatos chilenos de la semana pasada, los cinco litigantes que hablaron ayer -Alan Vaughan Lowe, sir Michael Wood, Tulio Treves, Rodman Bundy y Alain Pellet- reforzaron la tesis de que el acuerdo de 1952 no fijó ningún límite marítimo.

Incluso, Pellet ironizó sobre el punto, diciendo que resumiría la postura de Chile como si fuera un mensaje en Twitter: "Por descuido, al firmar el Tratado de 1952 Perú abandonó sus derechos, de los que no disponía todavía de acuerdo al derecho internacional de la época, sobre 66 mil km2. Hoy, sin embargo, no puede reivindicar esos derechos. Fin del tweet".

En el intento por evitar una dispersión y -según acusó Chile- desplegar líneas distintas de argumentos, Lima dio un sorpresivo giro: "La declaración del 52 es un tratado", dijo Pellet, calificando por primera vez en el litigio lo que siempre había sido considerado por Lima como "una declaración política", "un manifiesto" o "un acuerdo provisional" (ver recuadro).

Uno de los puntos más comentados en la delegación chilena apuntó al intento de Perú por justificar el silencio que mantuvo durante décadas ante la frontera marítima acordada por ambos países, refrendada en declaraciones de ambas naciones y por la numerosa práctica bilateral.

El primero en abordar el tema fue Wood, quien indicó que "un argumento persistente chileno es que Perú no reaccionó y que, por inacción, aceptó.

El abogado Petrochilos incluso dijo que Perú no podía desdecirse". "Había motivos para no reaccionar: mantener una relación armoniosa, recordando que no siempre ha habido una reacción pacífica y que estaban pendientes temas del Tratado de 1929", agregó Wood, deslizando alusiones a la Guerra del Pacífico.

El tema fue desarrollado también por el agente Allan Wagner, en su cierre ante la corte. El ex canciller hizo un extenso relato para explicar el "silencio de Perú", según lo calificó: mencionó que en 1985 se iniciaron los intentos por cerrar con Chile los temas pendientes del Tratado de 1929; que al año siguiente el embajador Bákula planteó por primera vez el tema de límite marítimo; que en 1998 Lima se enfrentó en la Guerra del Cóndor con Ecuador, y que luego realizó una extensa negociación limítrofe con Quito; que recién en 1999 se dio por concluido el acta de ejecución del acuerdo de 1929 con Chile y que sólo a partir de 2000 surgieron "actos" que reactivaron el tema marítimo.

"Perú no ha guardado silencio por falta de interés, ha actuado poniendo prioridades", agregó Wagner, en la misma línea planteada por Wood de que la aceptación del límite marítimo había sido una decisión política.

"Inaceptable juridicamente", fue una de las frases que surgió en la delegación chilena, donde se plantea que, al no haber protestado entre 1952 y 1986 sobre el punto, Lima acepto la delimitación del paralelo y que, en derecho internacional, "el silencio otorga".

1) Lima usa postura de Ecuador para sustentar reclamo

Cuando ayer, pasado el mediodía en La Haya, el equipo peruano anunció que subiría al estrado el abogado estadounidense Rodman Bundy, se produjo un leve revuelo entre la delegación chilena. La intervención del experto en límites era esperada por la agencia chilena.

Desde hace días se especulaba sobre la forma en que Bundy, uno de los abogados que había sorprendido a la defensa en la primera ronda por su presentación directa y sólida, respondería la interpelación que le hizo la defensa por haber escrito años atrás el libro Prácticas de los Estados en Delimitación Marítima, donde mencionaba el límite entre Perú y Chile por el paralelo.

Bundy fue el cuarto abogado de Perú en subir ayer al estrado y eludió la crítica de sus colegas chilenos por el libro. En cambio, atacó con fuerza en el tema de Ecuador con el objetivo de convencer a los jueces de que no había un tratado de límites marítimo preexistente entre Lima y Quito, como sostiene Chile para reforzar su posición.

El abogado exhibió la Declaración del Golfo de Guayaquil como Bahía Histórica suscrita por los presidentes Ollanta Humala y Rafael Correa, el 26 de noviembre, como prueba de que ambos países zanjaron la delimitación marítima recién en mayo de 2011 con el intercambio de notas idénticas.

Según Perú, el acuerdo de delimitación marítima con Ecuador no se basa en la Declaración de Santiago. El argumento contradice afirmaciones previas de los abogados peruanos, quienes habían aceptado que el artículo IV del Tratado de Santiago había establecido un principio de demarcación a través del paralelo para el caso de Ecuador, por la existencia de islas.

El abogado destinó la mitad de su alegato para responder las afirmaciones que hizo la semana pasada el abogado francés de la defensa chilena, Pierre-Mary Dupuy, quien detalló el respaldo histórico de Quito a los tratados de 1952 y 1954, y explicitó las exigencias que hizo el gobierno de Correa a Perú para obtener una garantía de que no pondría en duda el paralelo de la frontera norte, a cambio de no intervenir en el juicio de La Haya al lado de Chile.

"La presentación de Dupuy fue curiosa. Hizo gala de una gran capacidad para especular qué tenían en mente Perú y Ecuador al momento de suscribir los acuerdos de mayo de 2011", expresó Bundy.

Tras el receso de almuerzo, Bundy retomó la palabra para insistir que el punto final de la frontera terrestre desde donde debe iniciarse la frontera marítima es el Punto Concordia y no el Hito 1, como sostiene Chile.

Bundy recordó que Perú invitó a Chile a definir las coordenadas del Hito en 2005, poco después de que Chile enviara una nota de protesta a Lima por establecer unilateralmente el punto 266 o concordia en su ley de línea de bases marítimas.

2) Defensa dice ahora que "declaración del 52 sí es un tratado"

"Voy a ahorrarle un nuevo alegato a monsieur Dupuy: muy bien, la declaración de 1952 es un tratado". La frase fue pronunciada ayer por el litigante de Lima, Alain Pellet, respondiendo al emplazamiento de la semana pasada del abogado del equipo chileno, quien acusó a Lima de transitar entre dos tesis: no es un tratado, pero sirve para reclamar soberanía en el llamado "triángulo externo", parte de las 200 millas marítimas que ese país proyecta desde sus costas.

La frase de Pellet sorprendió a Santiago. La evaluación apuntó a que no se trata de un vuelco dramático en que conceda todo a la postura chilena, pues el abogado de Perú agregó que en dicho tratado nunca se fijó el límite marítimo.

De todas maneras, el giro fue celebrado por Santiago, pues permitirá en los alegatos del viernes marcar que Lima no mantiene una línea única y que ha intentado "enredar" el caso.

En la delegación peruana, sin embargo, explicaron que Perú siempre ha mantenido el argumento de que el acuerdo del 52 nació como declaración de política marítima y derivó en tratado -sobre control pesquero- al ser inscrito en la ONU, pasando de "soft law" a "hard rock". Chile ha criticado esto, diciendo que Lima sostenía que "no es un tratado", pero que ha sido "tratado como tratado".

"Nos interesó mucho la referencia que hizo Perú al derecho de los tratados", señaló Van Klaveren tras el alegato, agregando que "Chile siempre ha tenido la misma posición".

Los dichos de Van Klaveren apuntaban tanto al giro de Pellet como a lo expuesto durante la mañana por el litigante de Lima, Tulio Treves, quien contestó la pregunta realizada la semana pasada por el juez Mohamed Bennouna.

El magistrado marroquí interrogó a las dos delegaciones si, como signatarios del acuerdo del 52, consideraban que el derecho internacional de esa fecha permitía declarar soberanía y jurisdicción exclusiva sobre una zona de 200 millas marítimas, aludiendo casi de manera textual a un artículo de dicho instrumento.

Ante esto, Treves indicó que, de acuerdo al estado del derecho del mar en esos años, la reclamación de 200 millas "no fue conforme al derecho internacional". "Tampoco hubieran podido delimitar dichas zonas", agregó.

En la delegación de Santiago sostienen que dicha postura sólo apunta a debilitar al acuerdo del 52, pero que es rebatible. Así, Chile no sólo dirá que se trató de un tratado pionero en el derecho del mar y que nada impedía poner fronteras a las reclamaciones marítimas.

También citará frases del ex canciller peruano Diego García-Sayan, defendiendo la reclamación y soberanía sobre las 200 millas.

3) Demandante destina a su mejor abogado al triángulo exterior

La importancia que Perú le asignó a su reclamación por el triángulo marítimo exterior quedó ayer nuevamente en evidencia.

Por segunda vez, fue el abogado líder de la parte demandante, el francés Alain Pellet, quien presentó los argumentos a la corte que esgrime Lima para solicitar que se le conceda soberanía sobre una extensión de mar cercana a los 28 mil kilómetros cuadrados ubicados más allá de la zona exclusiva económica chilena.

Pellet acusó a Chile de fantasear con los argumentos para oponerse a esta petición peruana. "Parece que los amigos chilenos no están realmente seguros de sí mismos, porque presentan sus alegaciones en inglés y francés, pero aún así les parece necesario recurrir al bello idioma de Neruda o de Vargas Llosa para designar esta parte de lo que ellos consideran como Alta Mar", ironizó Pellet para argumentar que esta zona pretendida por Lima no es Hig See, sino que es parte de las 200 millas que pertenecen a Perú y sobre las cuales tienen ipso facto e ipso jure soberanía.

El jurista francés recordó que Chile destinó a este tema sólo algunos minutos el viernes pasado, durante la presentación del abogados estadounidense David Colson, quien explicó por qué, a juicio de la defensa, Perú convino renunciar a sus reclamaciones marítimas al sur del paralelo que pasa por el Hito 1.

Para Pellet, la situación que vive Perú respecto de la zona del triángulo exterior sólo "agrava la inequidad" que se produce, a juicio de los demandantes, por la delimitación a través del paralelo.

4) Intenta desestimar práctica de los países como prueba

"Si la Declaración de Santiago de 1952 es tan clara, por qué no tienen ninguna evidencia contemporánea al efecto y tuvieron que hacer referencia a tantos volúmenes de práctica. Sus alegatos escritos contienen más de 500 anexos que van desde resoluciones supremas a textos escolares (…) si tanto es necesario para demostrar un argumento, el argumento es débil", afirmó ayer ante la corte de La Haya el abogado británico Michael Wood, al cierre del segundo alegato de Perú para desestimar como prueba la práctica subsecuente que han observado Lima y Santiago en relación a la existencia del límite marítimo.

El viernes pasado, la defensa chilena exhibió por más de una hora documentos sobre las autorizaciones a barcos y aeronaves para el cruce de la frontera marítima y las detenciones de barcos que violaron la zona económica exclusiva del otro país, entre varias otros antecedentes.

En respuesta, ayer Perú no entregó ningún antecedente sobre práctica que pudiera apoyar su tesis de que no existe un límite marítimo acordado por Chile. Por el contrario, la estrategia judicial peruana se centró en desestimar la práctica como prueba pertinente para este caso.

"Las pruebas deben ser fehacientes, y Chile no lo ha entregado", dijo Wood. El abogado argumentó, además, que la práctica ulterior que ha planteado Chile no puede "sustituir el texto del tratado", en alusión a que en los tratados de 1952 y 1954 la redacción es ambigua.

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