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Actualizado el 27/04/2017
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Posible libertad de Fujimori genera pugnas y división en Perú

Autor: Alejandro Tapia

El actual gobernante peruano, Pedro Pablo Kuczynski, abrió la puerta a consensuar alguna fórmula para que Alberto Fujimori, de 78 años, pueda cumplir su condena bajo arresto domiciliario. Otros apuestan por un indulto, beneficio que incluso divide a la bancada fujimorista.

Posible libertad de Fujimori genera pugnas y división en Perú
Foto: Reuters / Enrique Castro

Su gobierno terminó hace casi 17 años, en medio de un escándalo de corrupción con renuncia por fax desde Japón incluida. Lleva 10 años tras las rejas, de un total de 25 que debe cumplir por dos casos de violaciones a los DD.HH, pero el recuerdo sobre la gestión y la figura de Alberto Fujimori está muy latente en Perú. De hecho, este año se han recordado dos de los mayores hitos de su régimen: 25 años del autogolpe de 1992 y 20 años de la operación Chavín de Huántar de 1997 que puso fin a la larga toma de rehenes en la residencia del entonces embajador japonés en Lima.

Por eso que las diversas señales sobre una eventual puesta en libertad de Fujimori (1990-2000) han generado gran revuelo y, como tantas otras veces, mucha división. Todo partió la semana pasada, durante una ceremonia de condecoración a comandos que participaron en el rescate a los rehenes hace dos décadas, después de que el Presidente Pedro Pablo Kuczynski dijera, delante de Keiko Fujimori, que “hay que voltear la página”, en el caso de “El Chino”. La hija del ex gobernante saludó la señal, mientras que el propio Fujimori aprovechó esta rama de olivo y tuiteó, con euforia: “El Presidente Kuczynski propuso voltear la página. ¡Tiene razón!”.

Días después, PPK fue incluso más allá al reconocer que “estamos estudiando el caso de Alberto Fujimori”. El ex Presidente peruano tiene 78 años y padece hipertensión y una lesión cancerígena en la lengua. En los últimos meses ha sido hospitalizado de manera reiterada por una hernia en la columna y una gastritis hemorrágica. Sus detractores consideran que no está tan enfermo y que se trata de una “maniobra comunicacional” para empujar su puesta en libertad.

Las palabras de PPK fueron interpretadas como la posibilidad de un indulto, algo que él mismo descartó durante su campaña presidencial. Luego, el círculo del gobernante aclaró que en ningún caso el indulto estaba sobre la mesa y que no había nada subterráneo, ante las especulaciones de que el Ejecutivo querría negociar el perdón presidencial a cambio de la aprobación de leyes, ya que la bancada fujimorista tiene la mayoría en el Congreso.

Pero PPK sí se mostró abierto a empujar un proyecto de ley más amplio, como el que fue presentado el lunes por Roberto Vieira, un congresista que en 2016 fue expulsado de las filas del oficialista Peruanos Por el Kambio y que propuso que los presos mayores de 75 años y con “alguna enfermedad o estado de salud con pronóstico delicado” gocen de prisión domiciliaria. Eso sí, deben haber cumplido un tercio de la condena. En ese caso, Fujimori cumpliría todos los requisitos. Vieira es descrito en Perú como un “admirador” de Fujimori.

El mundo al revés

“Todo es probable”, dice a La Tercera el analista político limeño Luis Benavente, al hablar sobre la eventual puesta en libertad de Fujimori. “Llama la atención que la iniciativa viene del gobierno y el vocero principal es Carlos Bruce, el líder más importante después de Alejandro Toledo en la lucha contra el fujimorismo en 2000. A su vez, la bancada fujimorista ha puesto obstáculos por el indulto, es como el mundo al revés”, agrega.

La lectura más obvia es que PPK intenta acercarse a la oposición fujimorista para darle mayor gobernabilidad al país. Pero hay quienes estiman que también podría tratarse de un intento por dividir al fujimorismo. “El fujimorismo que controla Keiko ha dicho que el tema del indulto no está en la agenda, mientras los voceros del propio Fujimori dicen que no quieren ninguna ley de ‘prisión domiciliaria’, sino que el indulto humanitario”, explica a este diario el cientista político y columnista de El Comercio, Pedro Tenorio. “Es evidente que Keiko no quiere tener a su padre libre”, agrega.

En la contienda de 2016, Keiko sufrió su segunda derrota presidencial consecutiva, principalmente porque muchos en Perú aún la asocian con el recuerdo de la gestión de su padre. En eso concuerda Benavente: “Es como el síndrome Le Pen. Hay un sector en el Congreso que sólo reconoce el liderazgo de Keiko y por otro lado figura Kenji, el hijo favorito de Fujimori, que tiene agenda propia y que es ‘albertista’”. Por eso, la tensión entre los hermanos, ambos con ambiciones presidenciales podría incrementarse aún más. El otro escenario es que si Fujimori es indultado eventualmente podría volver a postular a la Presidencia, mientras que si queda con arresto domiciliario sus derechos seguirían suspendidos.

Fujimori no sólo divide a sus propios partidarios, sino que la sociedad peruana está muy fragmentada respecto de una eventual puesta en libertad. Una encuesta de GfK del diario La República señaló en marzo que el 33% está a favor de que el ex Presidente siga en prisión, el 26% apoya un indulto y el 37% está de acuerdo con un eventual arresto domiciliario.

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