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Actualizado el 25/03/2015
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Qué implica el decreto del estado de catástrofe para la Región de Atacama

El estado de excepción constitucional apunta a enfrentar la emergencia con el objetivo de mantener la estabilidad institucional y el orden público, tareas que quedan a cargo de las Fuerzas Armadas.

Qué implica el decreto del estado de catástrofe para la Región de Atacama

“La Presidenta ha decidido decretar estado de excepción contitucional de catástrofe para Atacama”, con estas palabras el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo anunció la medida que pone en manos de las Fuerzas Armadas el control del orden público y la coordinación de la ayuda para los afectados por el sistema frontal en la región.

Junto con ayudar a dirigir los recursos necesarios al lugar de emergencia, el estado de emergencia implica que se puede “restringir las libertades de locomoción y de reunión; disponer requisiciones de bienes; establecer limitaciones al ejercicio del derecho de propiedad; y, adoptar todas las medidas extraordinarias de carácter administrativo que sean necesarias para el pronto restablecimiento de la normalidad en la zona afectada“, según lo señalado en la Constitución.

De esta forma, el mando de la zona afectada quedará en manos del Jefe de la Defensa Nacional que designe la Presidenta Michelle Bachelet.

ATRIBUCIONES DE LAS FUERZAS ARMADAS EN LA ZONA DE CATÁSTROFE
Según la Constitución, una vez que se decreta el estado de excepción constitucional, se permite:

– Asumir el mando de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad Pública que se encuentren en la zona.

– Controlar la entrada y salida de la zona y el tránsito en ella.

– Dictar medidas para la protección de las obras de arte y de los servicios de utilidad pública, centros mineros, industriales y otros.

– Ordenar el acopio, almacenamiento o formación de reservas de alimentos, artículos y mercancías que se precisen para la atención y subsistencia de la población en la zona y controlar la entrada y salida de tales bienes.

– Determinar la distribución o utilización gratuita u onerosa de los bienes referidos para el mantenimiento y subsistencia de la población de la zona afectada.

– Establecer condiciones para la celebración de reuniones en lugares de uso público.

– Impartir directamente instrucciones a todos los funcionarios del Estado, de sus empresas o de las municipalidades que se encuentren en la zona, con el exclusivo propósito de subsanar los efectos de la calamidad pública.

– Difundir por los medios de comunicación social las informaciones necesarias para dar tranquilidad a la población.

– Dictar las directrices e instrucciones necesarias para el mantenimiento del orden en la zona.

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