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Actualizado el 22/06/2017
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“Quiero saber dónde está mi hija”: la desgarradora historia de los bebés desaparecidos en Israel

A los padres les dijeron que sus niños habían fallecido. Pero nunca les mostraron los cuerpos. Décadas después y luego de tres investigaciones oficiales muchas familias israelíes aseguran que sus hijos están con vida y exigen saber la verdad.

“Quiero saber dónde está mi hija”: la desgarradora historia de los bebés desaparecidos en Israel

Tras la creación del estado de Israel, cientos de bebés desaparecieron. A sus padres, principalmente inmigrantes judíos provenientes de Yemen, les dijeron simplemente que habían muerto. Pero nunca les mostraron los cuerpos de los niños. Muchas familias sospechan que sus hijos fueron robados y documentos recién divulgados revelan que algunos niños pudieron haber sido usados en experimentos médicos.

Leah Aharoni llora desconsolada cuando recuerda cómo perdió a su bebé hace cinco décadas.

“Apenas vi a mi bebé unos momentos. Era preciosa. Abrió los ojos y me miró, como si me estuviera rogando ‘no dejes que me lleven'”, relata.

Leah dio a luz mellizas prematuras en un hospital cerca de su hogar en Kiryat Ekron, una localidad en el centro de Israel.

El hospital le dijo que las niñas habían sido trasladadas a una clínica especial en Tel Aviv para cuidados especiales.

Pero cuando el esposo de Leah llegó a la clínica, sólo halló a una de las niñas.

Le comunicaron que la otra, que habían llamado Hannah, había muerto.

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Los padres recuerdan la consternación que sintieron cuando no les mostraron ni el cuerpo de su hija ni el sitio donde fue enterrada, pero jamás dudaron de las autoridades del hospital.

Es una historia que se repite en muchos otros casos: padres de niños supuestamente fallecidos que jamás vieron los cuerpos de sus hijos.

Fue años después que Leah comenzó a sospechar, cuando su otra hija, Hagit, cumplió 18 años y recibió una notificación para presentarse al servicio militar.

Dos notificaciones llegaron a su casa al mismo tiempo. Una para Hagit y otra para Hannah.

Sentí que algo no estaba bien. No podía dormir de noche. Y decidí hacer todo lo posible para averiguar la verdad”, señaló.

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Niños desaparecidos

Leah llegó cuando niña a Israel con su familia, junto a miles de judíos que huían de la violencia en Yemen durante la primera guerra árabeisraelí en 1948.

Les robaron casi todos sus bienes en el camino y la familia tuvo que mendigar para sobrevivir, antes de ser rescatada en una operación conocida entonces como “Alfombra mágica”.

“Era la tierra con la que siempre había soñado”, señala Leah al recordar su vuelo a Israel. “Cuando bajamos del avión besamos el suelo que para nosotros era sagrado”.

Muchos judíos provenientes de Yemen vivieron en campamentos transitorios antes de que les asignaran una vivienda, y ya en esos primeros años comenzaron a circular historias sobre niños desaparecidos.

Algunos relatos hablan de menores que desaparecían luego de que judíos ricos de Estados Unidos visitaban los campamentos.

Otras historias, de hospitales que comunicaban a padres yemeníes que sus hijos habían muerto repentinamente, aunque los niños habían sido ingresados por problemas menores.

Algunas familias se establecieron en kibbutzes, donde los niños solían ser separados de sus padres y criados juntos. Allí también hubo relatos de niños desaparecidos.

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Algunas estimaciones calculan cientos de niños desaparecidos. Otras de miles.

En muchos casos los padres creen que sus hijos fueron secuestrados y dados o vendidos a familias judías en Estados Unidos o Europa, en muchos casos sobrevivientes del Holocausto que habían perdido a sus niños.

Documentos reveladores

Con el paso del tiempo, Leah, al igual que otros padres, dejó de creer en la muerte de su hija.

“Le conté a mi padre lo que sentía, pero él me dijo que no debía sospechar que otro judío había robado a mi niña”.

Leah comenzó a buscar documentos que pudieran revelar el paradero de su hija y quedó consternada con lo que encontró.

Un documento señalaba que sus mellizas fueron trasladadas a Tel Aviv en una fecha posterior a la que figura en el certificado de defunción de Hannah.

Y Leah halló también un segundo certificado de defunción. Pero estaba fechado tres años después que el primero.

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En el caso de otros padres, las supuestas tumbas de sus hijos estaban vacías o pruebas de ADN revelaron que los restos no eran los de sus niños.

“Error histórico”

Ya se realizaron tres investigaciones oficiales sobre lo que se conoce como el “asunto de los niños yemeníes”, y todas han concluido que la mayoría de los menores murieron de enfermedades, aunque no se informó a los padres el sitio donde fueron enterrados.

Muchas familias, sin embargo, han sospechado por años que sus hijos fueron robados en el marco de un operativo que involucró a trabajadores de la salud y a funcionarios oficiales.

El año pasado, el primer ministro Benjamin Netanyahu ordenó la divulgación de archivos de las investigaciones oficiales, que pueden consultarse en internet.

Netanyahu dijo que la publicación marcaba el inicio de una nueva era de transparencia para reparar “un error histórico“.

Experimentos médicos

Y este mes testimonios presentados bajo juramento ante un comité del parlamento revelaron otra cara aún más perturbadora de la tragedia.

Cuatro niños desnutridos de familias yemeníes murieron luego de recibir “una inyección experimental de proteínas“. Otros tantos fallecieron por negligencia médica, según los testimonios.

Luego de la muerte se realizaron autopsias de los menores, cuyos restos fueron enterrados en fosas comunes en violación de la tradición judía.

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En algunos casos los corazones de los niños fueron extraídos y entregados a investigadores de Estados Unidos, que estudiaban la baja incidencia de enfermedades cardíacas en Yemen.

“Es un crimen”

“Es escandaloso que los médicos jamás dijeron a los padres que hicieron experimentos o extrajeron órganos de los cuerpos de sus hijos”, afirmó Nurit Koren, presidenta del comité parlamentario que investiga la tragedia.

“Y hubo bebés sanos que fallecieron como resultado de tratamientos experimentales. Es un crimen, fue algo deliberado, y esos tratamientos les causaron la muerte”.

Koren misma es hija de inmigrantes yemeníes. Una de sus primas y la hermana de su suegra están entre los niños desaparecidos. Luego de ser elegida al parlamento, cumplió con uno de sus objetivos: reabrir la investigación que describe como “una herida abierta en el corazón de la nación israelí”.

Otro aspecto perturbador del escándalo es que los inmigrantes de Yemen, de piel más oscura que los de origen europeo, habrían sido tratados como ciudadanos de segunda clase.

Los fundadores de Israel fueron mayoritariamente judíos ashkenazi, de ascendencia europea, algunos de los cuales expresaron abiertamente temores de que los judíos mizrahi o del este trajeran una cultura “retrógrada” que podía dañar el nuevo estado.

¿De qué se trató realmente el sionismo?“, se pregunta Rafi Shubeli, historiador israelí de origen yemení y activista del grupo “Nuestros hermanos sí existen”.

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“¿Cuáles eran las intenciones hacia los judíos del Mediterráneo y del mundo islámico? Hay muchos en la sociedad israelí que quieren evitar este tipo de discusiones”.

El historiador Tom Segev es autor de varios libros sobre de Israel y fue testigo en una de las investigaciones oficiales.

Para Segev no está claro que haya existido una conspiración organizada para robar bebés de padres yemeníes y darlos en adopción.

El historiador apunta que cientos de miles de inmigrantes llegaron a Israel durante la guerra “en condiciones muy, muy difíciles y en medio de un caos”.

Segev agrega que muchas familias inmigrantes vivieron en tiendas de campaña durante inviernos implacables y que la mortalidad infantil llegaba al 50%.

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Pero también acepta que algunos niños pudieron haber sido entregados en adopción.

“Puede haber pasado eso en algunos casos, uno, dos, tres, cuatro, 10. No sé en cuantos”.

Segev cree, sin embargo, que la mayoría de los niños murieron por enfermedades. Para el historiador “es probablemente la historia más trágica del regreso de judíos a Israel”.

Pruebas de ADN

La compañía MyHeritage, o “Mi herencia”, trabaja con Nurit Koren y se especializa en investigar árboles genealógicos.

Recientemente la empresa comenzó a ofrecer ayuda a judíos de origen yemení que tienen un hijo desaparecido o que creen haber sido adoptados.

Leah Aharoni dio una muestra de ADN a MyHeritagepara que será cotejada con una nueva base de datos de israelíes yemeníes.

Cree que su hija Hannah está viva y que podría estar buscando a su familia biológica.

“Quiero saber donde está mi hija. Quiero que sepa que nunca la abandoné, que la amo, quiero que sepa que engañaron”.

El primer reencuentro

Leah sabe de algunos casos en que adultos en Israel o en el extranjero lograron rastrear a sus padres yemeníes.

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En un café junto a la playa en Haifa me encontré con un físico que se muestra sereno cuando relata su historia.

Yehuda Kantor se convirtió hace unos meses en la primera persona que se reunió con su familia biológica gracias al trabajo de MyHeritage.

Kantor había pasado más de 20 años buscando a su madre biológica, dando incluso frecuentes entrevistas a medios de prensa para divulgar su caso.

El físico asegura que tuvo una infancia feliz en la localidad de Afula con sus padres adoptivos Batia y Asher Kantor, una matrimonio de judíos ashkenazi procedentes del este de Europa.

En las fotos familiares se ve su piel era más oscura que la de sus padres.

Pero Kantor sólo descubrió que era adoptado cuando tenía más de 20 años.

Su madre le confesó que no podía concebir y lo había encontrado cuando tenía 3 años en un orfanato.

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Por respeto a su madre, que siempre expresó temor de perderlo, Kantor esperó que ella falleciera antes de investigar sus archivos de adopción.

Los documentos decían sólo que su madre biológica se llamaba Zahara y no había ninguna firma de consentimiento.

MyHeritage pudo finalmente rastrear a Zahara hasta la tumba de una mujer que falleció hace 17 años.

La compañía contactó a los cinco hijos de Zahara pidiéndoles muestras de ADN. Y las pruebas constataron que los cinco son medios hermanos y medias hermanas de Yehuda Kantor.

“Me hace feliz que el círculo se haya completado y que ahora conozco mi historia y mi familia biológica. Pero no puedes lamentar lo que ya ocurrió en el pasado”, reflexiona Kantor.

“Ésta es mi vida. Y la acepto como es”.

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