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Actualizado el 13/08/2017
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Recambio forzado: el nuevo rostro del Congreso

Autor: Sebastián Rivas y María José Nuñez

A 100 días de la elección, ya hay un hecho seguro: prácticamente la mitad de los diputados y senadores que asumirán en marzo serán nuevos. Un escenario inédito, provocado por factores como una baja de las repostulaciones y el nuevo sistema electoral, y cuyas consecuencias políticas serán un elemento a considerar en el próximo período.

Recambio forzado: el nuevo rostro del Congreso

“Para mí, esta no es una reelección, sino una elección totalmente nueva”. La frase puede llamar la atención por venir de quien viene: el diputado Patricio Melero, una de las figuras emblemáticas de la UDI, ex presidente de la Cámara y quien en noviembre competirá por octava vez consecutiva por un escaño en la Corporación, donde está desde 1990.

Pero la declaración de Melero -de 61 años y quien, de ser reelecto, alcanzará en 2022 los 32 años corridos como diputado, casi exactamente la mitad de su vida- esconde un trasfondo que da cuenta de lo especial de la elección de noviembre. Porque en el Congreso, y en especial en la Cámara, la realidad será muy distinta a la de hace cuatro años.

Un catastro hecho por Reportajes a ocho días de que se venza el plazo para inscribir las listas parlamentarias revela que 34 diputados no repostularán a la Cámara Baja, y al menos seis decidirán su opción en la recta final. Es decir, un tercio de la Corporación.

Incluso, si todos quienes están en veremos decidieran competir nuevamente, la cifra de quienes repostulan sería la más baja desde el retorno a la democracia: el récord hasta hoy lo tienen los comicios de 1997, con 89 diputados buscando la reelección.
Pero, además, el hecho de que existan 35 cupos nuevos abiertos tras la reforma electoral que cambió el sistema binominal implica que la Cámara vivirá una renovación inédita en sus últimos 28 años.

A eso se suma que de los 23 cupos que estarán en juego en la elección senatorial, 11 serán ocupados por nuevos representantes -se agregan cinco plazas y seis senadores no repostulan- lo que configura un escenario general con una alta tasa de cambio.
El desprestigio de la política, la Ley de Cuotas y -sobre todo- el nuevo sistema electoral han creado una situación donde casi la mitad de los cupos delCongreso que se eligen este año podrían tener rostros nuevos.

“Cuando yo entré, el desprestigio de la política ya estaba instalado. Obviamente que pasamos por una época de mayor intensidad si uno mira hace tres años, cuatro años, y ahora también”, dice Arturo Squella, uno de los legisladores de la UDI que tomó la opción de no competir nuevamente.

Y las reglas son distintas, tal como explica Melero, quien habla de una nueva elección, porque ya no competirá en su tradicional distrito de Pudahuel y Quilicura, que le dio siete veces el triunfo: ahora deberá pelear por un cupo en un megadistrito que distribuye ocho escaños e incluye, además de su tradicional nicho, las populosas comunas de Maipú y Estación Central.

“Tengo el distrito más grande de Chile, con alrededor de un millón de electores, de los cuales un 55% no me conoce. Es más grande que cualquier circunscripción”, dice Melero, quien por segunda elección consecutiva evaluó competir por un cupo en el Senado, aunque finalmente esa opción no prosperó. No fue la situación de 13 de sus compañeros de hemiciclo, que ya definieron que buscarán un puesto en la Cámara Alta.

Renovación distrital
Cuatro años son suficientes, pensó el diputado DC Jaime Pilowsky. El parlamentario sumó hace menos de un mes su nombre a los de aquellos que no postularán nuevamente. Su caso fue sorpresivo: casi nadie lo hace justo después de su primer período.

“Han sido años intensos y ha llegado el momento de ocuparme de mi familia”, dice el legislador, cuyo nuevo distrito 11, que fusiona dos antiguos distritos (Las Condes-Vitacura-Lo Barnechea y La Reina-Peñalolén, donde es diputado hoy Pilowsky), es uno de los ejemplos del rostro que exhibirá el Congreso a partir de marzo próximo.

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Allí, al menos tres de los cuatro diputados actuales no irán a la reelección: además de Pilowsky, Ernesto Silva (UDI) se retira y José Antonio Kast (ind.) postula a la Presidencia, por lo que, en el escenario más conservador, cinco de los seis representantes que se deben elegir en noviembre serán nuevos. Una renovación que sería total si el presidente de RN, Cristián Monckeberg, confirma su intención de no repostular en noviembre, como ha señalado en diversas ocasiones.

Algo parecido pasa en el distrito 6, en plena Región de Valparaíso, que elige ocho parlamentarios: en ese caso, cuatro de los actuales seis legisladores del distrito no competirán, por lo que también tendrán seis nuevos diputados a partir de la elección.
Y un dato ilustra de manera certera el cambio que vivirá la Cámara Baja: entre los cupos adicionales y los parlamentarios que no repostularán, cada uno de los 28 distritos que quedaron con la configuración del sistema electoral tendrá al menos un diputado nuevo en el Congreso de 2018.

“Es posible que por primera vez la Cámara tenga más del 50% de nuevos diputados”, dice el investigador del CEP Francisco Szederkenyi, quien ha realizado trabajos analizando la tasa de reelección de los parlamentarios chilenos en elecciones anteriores.

El académico recalca que la elección será especial por la cantidad significativa de nuevos cupos abiertos -cerca del 30% de la actual cantidad de diputados-, y que aún falta información crucial para determinar el efecto del nuevo sistema en la política chilena.
“Lo que debería mirarse para ver si hay un recambio real es cuántos parlamentarios que fueron a la reelección mantienen ese cupo. O sea, cuántos de esos diputados pierden su reelección”, indica Szederkenyi.

El académico de la Universidad de Talca Mauricio Morales interviene señalando que los datos dejan en evidencia la falta de fundamento de una de las críticas que se plantearon cuando se diseñó el nuevo sistema electoral. “Muchos señalaron que con este sistema los incumbentes se iban a atornillar aún más a la Cámara y al Senado. Ahora estamos viendo lo contrario”, apunta.

A esto se suma un elemento extra: el efecto que puede tener la Ley de Cuotas, que obliga a que al menos el 40% de la planilla de cada partido esté ocupada por candidatas, lo que debería aumentar la cifra de 19 mujeres que hoy están en la Cámara Baja.

¿El efecto de estos cambios? Morales cree que la nueva camada, y en especial los diputados, serán más difíciles de ordenar, pues serán escogidos con menor votación y en ocasiones tendrán competencia de su propio partido en sus distritos. “Probablemente va a ser una generación menos disciplinada que la generación binominal”, plantea.

El cambio en la Cámara
Al analizar los datos en detalle, se aprecia que cuatro partidos son los que concentran la mayor cantidad de diputados que no buscarán mantener su actual cupo.

La UDI es el partido con la mayor cantidad de parlamentarios que no repostulan: hasta ahora, nueve de sus 29 diputados.

RN, por su parte, es el partido con una mayor tasa de diputados que no repostularán: ocho de los 19 electos por la colectividad en 2013 no buscarán un nuevo período. Seis de ellos son legisladores que renunciaron a RN durante el período, incluidos los tres diputados que formaron parte de Amplitud: Joaquín Godoy, Karla Rubilar y Pedro Browne.

En la DC, a la espera de lo que ocurrirá con Iván Fuentes -quien podría cambiarse de distrito desde Aysén a La Florida y Puente Alto-, la cifra es de un tercio: siete de los 21 legisladores del partido en la Cámara Baja no repostularán. Y algo similar ocurre en el PPD, donde cinco de sus 15 representantes no competirán por su escaño.

La antítesis de esta realidad es el PS: a la espera de la resolución del caso de Luis Rocafull, 13 de los 16 diputados de la colectividad competirán para retener su escaño actual.Denise Pascal Allende yClemira Pacheco han dicho que no competirán.
El escenario es parecido entre los “decanos” de la Cámara, los diputados que están desde 1990 en el hemiciclo: cinco de los seis -Melero, José Miguel Ortiz (DC), Jorge Ulloa (UDI), René Manuel García (RN) y Sergio Ojeda (DC)- buscarán un nuevo período, esta vez en distritos más grandes, porque se fusionaron con otros existentes. Sólo Sergio Aguiló (IC) no repostulará.

“No me gusta que me pregunten cuántos años estoy”, dice Ojeda, de 74 años, y quien buscará retener el escaño por Osorno en el nuevo distrito 25. “Cuando llegué el año 1990 tenía cerca de 40 años y era uno de los más jóvenes: ahora miro para abajo cuando llegan los nuevos diputados y son todos gente joven”, asegura, para rematar con el orgullo que tiene por sus 28 años en la Cámara: “Me respetan mucho la experiencia que tengo. Nunca me han dicho nada”.


Los que repostulan por octava vez

PATRICIO MELERO
El diputado UDI y ex presidente de la Cámara Baja busca un escaño por el nuevo distrito 8 (Pudahuel-Maipú).

JOSÉ MIGUEL ORTIZ
El representante DC de Concepción competirá en el nuevo distrito 20, con ocho cupos.

JORGE ULLOA
El legislador UDI se medirá con Ortiz en el nuevo distrito 20 del Biobío. Hoy representa a Talcahuano.

RENÉ MANUEL GARCÍA
El parlamentario RN apuesta a ganar en el nuevo distrito 23 y lograr 32 años en la Cámara Baja.

SERGIO OJEDA
Ha sido electo en siete ocasiones desde 1990 como diputado DC por Osorno, y compite de nuevo este año.

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