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Actualizado el 29/11/2017
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Redefiniciones en la RAE: expresión “Sexo débil” será considerada como “despectiva”

Autor: Pedro Bahamondes Ch.

En la actualización de su diccionario, que se publicará dentro de los próximos días, la Real Academia Española le otorgará además “un sentido irónico” a “Sexo fuerte”.

Redefiniciones en la RAE: expresión “Sexo débil” será considerada como “despectiva”
El diccionario de la RAE aún define “sexo débil” como “Conjunto de las mujeres”, y “sexo fuerte” como “Conjunto de los hombres”.

Hasta hace algunos años era usual leer u oír expresiones como “sexo débil” o “sexo fuerte” en medios de comunicación, publicidad e incluso en la literatura, para referirse coloquialmente a los universos femenino y masculino, respectivamente. Llama la atención, sin embargo, que la mismísima Real Academia Española (RAE), institución que pretende velar por el correcto uso del idioma en los tiempos que corren, aún conserve en su Diccionario de la Lengua las definiciones de “Conjunto de las mujeres” para la primera, y “Conjunto de los hombres” para la segunda.

Pero todo esto, según han dicho, cambiará a contar de diciembre.

Ya lo había anunciado la misma Academia en marzo pasado: cuando entre en vigencia la nueva versión de su diccionario, la expresión “sexo débil” -acuñada por primera vez en 1790- tendrá una marca de uso que indicará que ésta se utiliza “con intención despectiva o discriminatoria”, mas no será excluida, “dado que su uso está documentado”, han explicado desde la RAE. Algo similar ocurrirá con “sexo fuerte”, 30 años mayor que la anterior, y que dentro de pocos días aparecerá con la indicación de que se emplea “en sentido irónico”.

No es primera vez que la institución española debe añadir matices a su diccionario: en 2014, la palabra “gitano” aparecía asociada a “trapacero”, persona que “con astucias, falsedades y mentiras procura engañar a alguien en un asunto”, se lee en el mismo. Desde entonces, a “trapacero” le sigue la nota: “Usado como ofensivo o discriminatorio”. Esta vez, sin embargo, la discusión en torno al uso específico de “sexo débil” ha traspasado los límites de lo lingüistico, convirtiéndola incluso en una de género (ver recuadro).

En febrero pasado, la española Sara Flores, de 19 años y estudiante de segundo año de Marketing e Investigación de Mercados y Turismo en la Universidad de Cádiz, inició una campaña a través de internet, en la plataforma change.org. Bajo el lema #Yonosoyelsexodébil, la petición encabezada por la joven oriunda de Huelva pasó de las 73 mil firmas en marzo pasado, a las 159 mil durante los últimos días.

Ante la reacción y decisión de la Academia, sin embargo, la joven escribió en el mismo sitio web: “La RAE ha dado una respuesta que no es la esperada. Por eso quiero que juntos sigamos compartiendo y haciendo que esto no pare. Como mujer que soy, es normal que me sienta ofendida y también pienso que es una gran ofensa para todas las mujeres y para todas las que han luchado por que hoy en día tengamos derechos”.

Los ecos de la polémica en España se han vuelto tema de sobremesa y debate incluso entre los miembros de la Academia Chilena de la Lengua. “¿Qué es lo que pretende la RAE, hacer una compensación histórica?”, ironiza la poeta y miembro de la Generación del 50, Delia Domínguez. “Yo estoy absolutamente de acuerdo con quienes dicen que hasta cuándo con eso del ‘sexo débil’. Es una expresión machista y anticuada. De todas formas, yo he notado que se está usando menos aquí en Chile, no sé allá, pero es bueno que ambas estén de capa caída. Yo nunca las he usado, por cierto. Al final se trata de la mujer y el hombre, para qué darse tanta vuelta. Como dicen en el pueblo, la galla y el gallo”, agrega.

Distinto piensa el también poeta y Premio Nacional 2004, Armando Uribe: “No son las academias ni los supuestos especialistas los que deben regular el uso que se hace en el lenguaje de las expresiones y giros vividos por quienes hablan el idioma castellano”, opina. “El uso de la expresión ‘sexo fuerte’, por ejemplo, es antiguo y forma parte de los conocimientos básicos del idioma castellano, como un refrán, y los refranes no son cosa de la voluntad de los académicos sino de lo vivido por el pueblo que habla el idioma en cuestión. El calificar de ironía lo que no lo fue según su uso real desde hace siglos, es una broma de mal gusto realizada por académicos que no merecen ser escritores. Y el ‘sexo débil’ también está firmada por generaciones, y de ninguna forma es peyorativa, sino más bien protectora y auspiciadora del valor real de las seres humanos mujeres en nuestra lengua”, concluye.

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