El renacer de Londres 38

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Tras años de tramitación, esta semana se aprobaron fondos para remodelar a este ex centro de tortura y convertirlo en un espacio museográfico.




La casona ubicada en la calle Londres 38, en pleno centro de Santiago, es un lugar de misterios, dolores y vestigios. Los más terribles ocurrieron recién comenzado el régimen militar de Augusto Pinochet, que convirtió el inmueble en uno de los principales centros de tortura y en la piedra angular de las operaciones de la Dirección de Inteligencia Nacional (Dina) entre 1973 y 1974.

Pese a los esfuerzos de las organizaciones de Derechos Humanos por recuperar este espacio, y tener el estatus de Monumento Nacional desde 2008, el deterioro del edificio hacía que su continuidad estuviera en peligro. Debido a eso el Consejo Regional aprobó esta semana $ 202 millones para elaborar el diseño de ingeniería y la muestra museográfica. La refacción completa se estima en $ 1.500 millones.

En su origen el lugar fue una sede comunal del Partido Socialista, pero ocurrido el golpe de Estado, en 1973, la Dina lo convirtió en su cuartel general. Los agentes que operaron allí, entre ellos Miguel Krassnoff y Osvaldo Romo, la llamaban cuartel Yucatán, mientras que los detenidos que sobrevivieron la identificaban como "la casa de las campanas", debido a los sonidos que escuchaban provenientes de la iglesia de San Francisco, ubicada a pocas cuadras.

A fines de 1974, Londres 38 fue reemplazado por otros lugares de vejación, como Villa Grimaldi, y el inmueble pasó a manos del Instituto O'Higginiano. Se estima que hasta ese momento pasaron 1.132 personas por ahí, de las que 96 fueron ejecutadas.

En 2011 el lugar se convirtió en un espacio de memoria y se entregó a la organización Londres 38. Desde entonces ha estado abierto al público y ha servido como lugar de encuentro para temas de memoria, no obstante, la necesidad de refaccionarlo e investigar todos sus secretos se volvió cada vez más urgente.

Macarena Silva, arquitecta de la agrupación, explica que además de remodelar, "antes es necesario hacer peritajes con el fin de encontrar algún otro tipo de huella que puede haber quedado en ese lugar".

Silva agrega que se buscará en los muros, entretechos y cualquier sitio donde se puedan encontrar rastros, marcas o huellas culturales que entreguen información de lo que allí sucedió.

El presidente del Consejo Regional Metropolitano, Manuel Hernández, afirma que "los estándares que tiene este proyecto son bastante inéditos, porque aquí lo que se trata es de tratar de recuperar la arqueología. Además la habitabilidad, la seguridad y los accesos universales eran necesarios para recibir a los 20 mil visitantes que llegan cada año".

En tanto, el intendente, Claudio Orrego, agregó que "era urgente poder intervenir, no solo para reparar y refaccionar las paredes y la parte estructural, sino también para hacer lo que se llama la muestra museográfica que permita de verdad que este sea un lugar no solamente de memoria, sino también de educación en Derechos Humanos para las futuras generaciones".

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