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Actualizado el 29/12/2017
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Bernardita del Solar y Loreto Daza Autoras de la biografía de Piñera:

“Sebastián Piñera siempre va por más”

Autor: María José O'Shea

A dos semanas de ganar la presidencial, las periodistas analizan cómo es el Sebastián Piñera que desembarca otra vez en La Moneda. Dicen que efectivamente hoy trata de conectarse más, y que Cecilia Morel ha pasado a ser determinante en su vida política.

“Sebastián Piñera siempre va por más”
Bernardita del Solar y Loreto Daza, autoras de la biografía de Sebastián Piñera.

Cuentan las periodistas Bernardita del Solar y Loreto Daza que a Sebastián Piñera le carga que digan que ellas son sus biógrafas. De hecho, cuando la prensa así las presenta, el presidente electo se encarga de hacerles saber que no lo son.

Piñera, biografía no autorizada se publicó por primera vez en enero de 2010 y se actualizó en julio de este año, cuando el ex mandatario ya estaba oficialmente en carrera por La Moneda. Para eso, volvieron a entrevistarlo a él y a sus cercanos, lo siguieron en campaña, estudiaron la prensa y fueron mirando cómo haber estado a cargo del país marcó -o no- a Sebastián Piñera.

¿Qué vieron distinto? ¿En qué cambió siendo presidente?
Loreto Daza (L): Creo que la experiencia de pasar por La Moneda fue muy difícil para él. Nosotros lo entrevistamos al final del gobierno, posderrota en las municipales, y me llamó la atención que estaba más canoso, más tranquilo, más pausado. Nosotros lo habíamos entrevistado al principio del gobierno, después del rescate de los mineros, y al final.
Cuando está terminando su gobierno, lo noto más reflexivo, golpeado por la derrota. Y creo que eso fue una experiencia difícil para él.

Bernardita del Solar (B): Creo que fue un aprendizaje importante no haber podido hacer todo lo que él quería, él tenía un proyecto y el terremoto lo cambió todo. Y eso es una lección. Lo que nos dijeron mucho durante este reporteo fue el impacto que tuvo para Piñera el fuego amigo.

Pero él también ha sido fuego amigo.

L: Sí, y lleva cinco campañas presidenciales en el cuerpo. Eso ha sido importante, yo creo que el tema de la reacción de la calle son cosas que te hacen reflexionar.

B: Hay algo que tenemos claro con la Loreto, que se notó en la campaña y que se vio también el día del triunfo, y es que Sebastián Piñera aprendió a valorar mucho a la Cecilia, y eso es un cambio muy relevante. Eso es bien impresionante. Cómo la escucha hoy es totalmente distinto al pasado.
Y tiene que ver con la popularidad suya, también, que logra conectar con la gente.

B: También tiene que ver con lo que pasa como pareja; este es el primer proyecto que emprenden conjuntamente, y eso tiene mucho que ver con haber ido a esta segunda parte.
Se habla de la proyección política de Cecilia Morel, incluso que pueda ser ella la sucesora.

¿Ven esa posibilidad?
L: No creo que los intereses suyos vayan por la política o por la ambición. A Cecilia Morel genuinamente le interesa el mundo social y aportar desde ahí. Yo veo que a ella le disgusta, le molesta y no se maneja bien en todo lo que es poder, enfrentar, mandar, decidir. Y está súper clara en eso.

B: De hecho, la sondearon para ser senadora y nosotros se lo preguntamos, y a ella no le interesaba. A Cecilia no le interesa el poder por el poder. Yo apostaría a que no va a ser una Kirchner o una Hillary. En ambos casos, las mujeres son incluso más ambiciosas que sus esposos.

En su libro hay mucho material de anécdotas que revelan al personaje, pero yo tengo la impresión de que cuesta mucho entrar a la verdadera intimidad de Sebastián Piñera. ¿Les pareció así?

B: Nosotros tratamos de retratar eso a través de lo que te decían los amigos o la familia. Efectivamente, es muy difícil y en muy pocas ocasiones ves a un Piñera exhibiendo sus sentimientos, pero sí aprendes a ver su lado más sensible a través de su relación con las otras personas. Una de las cosas que siempre me llamaron la atención, es que él tiene una familia muy común y corriente, para el tipo multimillonario que es. Eso habla bien de él y de la educación. Uno se ríe un poco de la austeridad de Piñera, pero educa bien.

L: Creo que Sebastián Piñera es una persona que destaca en su inteligencia, su fuerza, en su perseverancia, más que en su reflexión sobre sí mismo. No siento que hubo un corazón al que nosotros no pudimos llegar. Creo que eso es lo que hay, él tiene una personalidad mucho más pragmática, más de hacer.

¿Pero recuerdan durante las entrevistas para este libro que se haya conectado?

L: No, no, no. Y todas las entrevistas tiene como rasgo que le entregábamos las preguntas, él las repasaba con su lápiz Bic y su regla, y las contestaba en forma mecánica, aunque se tratara de la relación con su papá. Eso es Sebastián Piñera.

B: No creo que sea una persona reflexiva sobre lo que le pasa, él más bien es de hacer cosas. Tiene buenos sentimientos, pero los muestra en chispazos de buenas acciones más que en la reflexión. Los sentimientos nos los verbaliza, hace cosas para demostrarlos.

L: Por ejemplo, cuando a Fabio Valdés le dio un infarto, fue corriendo a la clínica en pijama.

Ustedes cuentan que su padre, José Piñera Carvallo, tuvo una depresión fuerte y que hasta hoy es un tema tabú en la familia. ¿Cómo creen que eso marcó al próximo presidente?

L: Siempre esas cosas influyen, pero creo que a Piñera su padre le influyó más desde la competitividad que les impuso que desde su enfermedad.

¿Qué temas le molestaba tocar a Sebastián Piñera para este libro? ¿En cuáles se ponía más reticente?

L: Yo creo que cuando él había dejado heridos en el camino. También cuando las historias revelaban que él había faltado a la verdad o exagerado. Por ejemplo, su rol en la defensa de los derechos humanos, su episodio con las tarjetas de crédito… Esos temas lo incomodan, pero sigue adelante.

“Él aprendió a valorar mucho a la Cecilia, y eso es un cambio muy relevante”.

¿Cómo lo vieron en esta campaña?

B: De verdad, lo vi haciendo un esfuerzo notable por conectarse con la gente. Me acuerdo que lo acompañamos a la radio, al programa de Willy Sabor, y él ahí estaba divertido, lo pasó bien.

L: Se notaba ahí que lo estaba pasando bien. No era un esfuerzo, y él mismo dijo: “Es que yo soy muy pelusa”.

Es como la veta del chiste machista que a veces se le sale.

B: Pero eso es algo que se le arranca, porque es la esencia de su generación. No creo que sea una cosa muy consciente. El problema es que hoy estamos en la tiranía de lo políticamente correcto y cualquier cosa que uno diga te pueden hacer pebre.

L: Piñera es sumamente inteligente, racional, y en eso está consciente de sus debilidades. Él entiende que tiene un problema de conexión, que tiene que omitir sus chistes, que no son tan divertidos. No ha cambiado, pero lo entiende, y también entiende que tiene una mirada economicista de la realidad que no es suficiente.

B: De hecho, hay una frase muy buena de Gonzalo Blumel, cuando la semana pasada decía que en este gobierno tendrían menos Excel y más Word. Y eso es una flexibilidad que se ha visto ahora, por ejemplo, con el tema de la gratuidad.

L: Él no ha cambiado, por eso a veces vemos estos exabruptos de chistes que no debió hacer, o comentarios que no corresponden, pero entiende. Por eso se acerca a personas que lo ayudan en sus debilidades, como la misma Cecilia o Andrés Chadwick, y creo que para el futuro la gran interrogante es si él le va a dar el poder y la autonomía a quienes puedan ayudarle a reforzar ese aspecto.

B: Creo que él debe querer que este segundo gobierno sea lo que él quería hacer, y pasar a la historia de alguna manera. Él ya pasó a la historia siendo el primer presidente de derecha que se repite el plato, y además debe estar bien contento, porque ya tiene sus récords, que es la parte que le encanta.
Por otro lado, creo que de alguna manera quiere reencontrar el tema de la unidad, representar el papel que tuvo Patricio Aylwin. Esa es su meta.

L: Pero él no es Aylwin.

Hay características muy marcadoras que tenía Aylwin, como la serenidad, que en Piñera no parecen tan claras. Es un modelo bien difícil de replicar.

L: Sin duda. ¿Delegará ese espacio a otra persona? ¿Será capaz? Esas son las preguntas.

B: Yo creo que está consciente de que si no trabaja ese punto, no va a poder hacer la pega. Ese es su gran desafío. Dada la composición que tenemos hoy en el Parlamento y en la oposición, si no logra trabajar en acuerdos, se le va a complicar mucho un gobierno que ya va a ser complicado. Será difícil satisfacer a una clase media veleidosa e impaciente si el escenario no exhibe los cambios deseados. Por eso, el tema de la gratuidad en la segunda vuelta es muy relevante, porque revela dónde irán las prioridades.

¿Cómo ven el entorno nuevo de Piñera, comparado con el de la campaña anterior? Antes estaba rodeado por figuras más representativas de una derecha liberal.

L: Creo que él arma su grupo en base a confianzas personales. Fue un equipo que se fue armando, más que en una gran estrategia política a desarrollar.

B: Estoy de acuerdo, es un equipo basado en las confianzas y, probablemente, los va a querer tener cerca. Él sabe que para gobernar necesita a los políticos, y uno de los desafíos es que pueda pasar el testimonio a alguien se su sector. Porque también es un elemento por el cual se va a medir.

Ahora sería difícil que fuera por una tercera vez.

L: No creo que esté en su agenda hoy.

B: Además, creo que no le aguantarían.

Él tuvo momentos de duda importantes, sobre todo después del caso Exalmar. ¿Cómo vieron ustedes ese episodio?

B: Efectivamente fue así. Estuvimos reporteando en ese momento, y gente bien cercana a él estaba de verdad asustada de que fuera a decir “no voy”. La verdad es que decidir ser presidente de nuevo, a la edad que tiene, pudiendo disfrutar de la vida, es bien notable.

L: Estaban el espacio, la oportunidad y tenía las ganas, pero efectivamente tuvo dudas.

B: Esas dudas venían especialmente de la familia, porque lo afectó mucho el tema de Exalmar. Pero al final, él sabía que tenía la oportunidad y que podía hacerlo, y eso es un factor que lo mueve.

“Lo vimos haciendo un esfuerzo notable por conectarse con la gente”.

Y tú, Loreto, ¿cómo te explicas que una persona que es multimillonaria quiera ser dos veces presidente?

Piñera es una persona sumamente competitiva, siempre va por más. Entonces, tener fortuna no es suficiente. Además, él es una persona que no buscaba fortuna, sino que buscaba ganar. Entonces, cuando ya no quiere ganar más en un ámbito, salta al mundo de la política: ahí, siendo senador, decía, “por qué ser senador, si puedo ser presidente”. Y si lo que te gusta es la competitividad, si tienes el espacio, lo que buscas es ganar.

B: Pienso que ve una posibilidad de ganar, pero es como decir “ahora voy a poder hacer lo que yo quiero hacer”, cosa que no le resultó en el primer periodo. Y es también pasar a la historia, y eso es importante para él.

Cuando reportean toda su vida, ¿no les da la sensación de que están retratando, en algún aspecto, a un niño?

B: Creo que tiene algo de niño, pero no diría que lo es. Quizás tiene que ver con el control de los impulsos, y en eso creo que ha madurado.
Eso es lo raro, que la gente espere una madurez de un hombre de 70 años.

B: No creo que ser niño sea una característica suya, sino que más bien tiene actitudes, y en eso se ve en la relación con sus amigos, en que juegan a quién es el más choro, o el más capo. Tiene actitudes de niño en que le gusta ser el ganador y llevarse la pelota, pero es una persona inteligente que sabe muy bien lo que busca y cómo jugar en escenarios complejos.
Una vez, Ascanio Cavallo decía que así como Lagos era un padre temido, Piñera era como el hermano chico molestoso.

B: Quizás por las piñericosas, pero creo que más bien genera mucho rechazo en un grupo de gente. A los niños uno los perdona, pero a él, no.

L: Creo que tiene que ver también con que Piñera es muy fácil de caricaturizar, porque uno lo conoce y a los cinco segundos puedes identificar sus debilidades: que es torpe emocionalmente, que es rápido, etc. Pero creo que cuando uno entra a profundizar en el personaje, te das cuenta de que es más complejo, que no es solo eso.

Existe un permanente cuestionamiento a su emocionalidad, ¿por qué creen que pareciera ser tan importante?

L: Porque no es su fortaleza.

B: Esta es una teoría que se me acaba de ocurrir: que capaz que se le exige el alma que se le pide a la derecha, porque de alguna manera la derecha es desalmada. Él representa al empresario, la frialdad, el mundo del dinero, entonces quizás, precisamente por eso, se le pide que sea más sensible. Es una hipótesis que se me acaba de ocurrir.

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