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Actualizado el 07/03/2016
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Sector salmonero enfrenta su segunda mayor crisis en Chile

Autor: Francisco González G.

Fue un rubro muy destacado durante los primeros años del siglo XXI, pero el impacto del virus ISA y los problemas financieros fueron mermando su importancia. Ahora es el clima el que le propina una nueva estocada a esta actividad, que podría gatillar importantes cambios.

Sector salmonero enfrenta su segunda mayor crisis en Chile

El jueves 25 de febrero se dio la alerta. La empresa Camanchaca informó, a través de un hecho esencial a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), que un afloramiento de algas causó la mortandad de 1,5 millones de peces en sus centros ubicados en la zona del seno de Reloncaví (Región de Los Lagos), o como es conocido en la jerga salmonera, el “barrio 2”.

Lo que en un primer minuto se vislumbraba como un fenómeno aislado, cambió de dimensión en las semanas siguientes. El 29 de febrero, Blumar, AquaChile y Australis Seafood,   informaron al regulador que sus centros ubicados en el mismo barrio también estaban siendo afectados. Un día después, Marine Harvest haría el mismo anuncio. Las cinco mayores firmas del rubro admitían así estar sufriendo el fenómeno.

El afloramiento de algas, de acuerdo a la misma industria del salmón, ocurre todos los años, aunque con una intensidad bastante menor. 

“Tiene que ver con que tenemos un fenómeno de El Niño muy fuerte, uno de los más fuertes de los últimos 20 años, que es más menos equivalente al de 1997”, afirmaron la semana pasada desde el Servicio Nacional de Pesca.

La mortandad ya supera los 13 millones de ejemplares, cifra equivalente a 26 mil toneladas de salmón, y la producción afectada podría elevarse hasta 90 mil toneladas, creen en la industria. De los 22 centros existentes en el barrio 2, 20 reportaron el fenómeno, que además se extendió a los barrios 3 (zona de Calbuco) y 7 (sur de la isla de Chiloé). 

Algunos ya hablan de la mayor crisis del salmón, tras el impacto que sufrió el sector por la aparición del virus ISA en 2007, que generó pérdidas por US$ 600 millones, cerca de 16 mil empleos, y dejó a las empresas del sector en el borde del descalabro.

“En el barrio 2 había cerca de 20 millones de peces, no me extrañaría que la mayor parte de esta biomasa ahora se pierda”, señala una fuente del sector.

Posibles efectos

Chile es el segundo productor mundial de salmón tras Noruega, con una participación cercana al 35% del mercado. Sin embargo, el producto estuvo expuesto durante 2015 a bajos precios, principalmente en el salmón atlántico, la mayor exportación de la industria salmonera del país.

Los bajos precios se reflejaron principalmente en el mercado de Estados Unidos, donde en promedio el salmón atlántico tuvo una cotización de US$ 3,7 la libra, cifra menor a los US$ 4,6 del promedio de 2014. 

Los factores detrás  de esta baja en el precio se encuentran en la depreciación de las monedas de los principales países de destino (Rusia y Brasil), sumado a la alta producción, necesaria para un sector en crisis financiera.

Sin embargo, el denominado bloom (afloramiento) de algas podría incidir en el alza de precios del salmón chileno. 

“Todos estaban pidiendo una reducción del volumen desde Chile. La madre naturaleza parece que intervino y sí o sí la reducción se dará”, dice una fuente del sector, que agrega que “con toda esta pérdida de biomasa, se podría producir un ajuste positivo en los precios”.

Otro efecto que miran con atención desde la industria es un posible reestructuración del rubro, por los efectos que la crisis generaría en las empresas, principalmente las más pequeñas. 

“Este bloom de algas viene a complicar más el escenario de una industria que ya tenía problemas de oxígeno”, comenta otra fuente. Añade que las empresas que no tenían seguros contratados tendrán mayores problemas debido a los altos costos de su producción, por lo que tendrán que redoblar esfuerzos para vender a precios más altos la biomasa que les queda.

“Nadie quiere poner un peso más en la mayor parte de las empresas que existen, muchas están a la venta. Con este episodio desafortunado muchos posibles inversionistas se van a espantar”, comentó otra fuente del sector.

Uno de los principales efectos que tuvo el virus ISA en las salmoneras chilenas fue la masiva pérdida de puestos de empleos (sobre los 16 mil), en una zona que tiene a la salmonicultura entre las principales fuentes laborales.

La baja de precios llevó a la industria a proyectar este año la pérdida de más de 2 mil puestos de trabajo, pero dadas las características de esta crisis esa cifra podría aumentar, dicen en la industria.

En la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) de Llanquihue creen que el escenario en materia de empleo es “complejo”, y subrayan que el afloramiento era  una situación “ predecible”.

Alternativas

La mortandad de salmones está llevando a las empresas a convertir el producto en harina de pescado, por lo que existe un trabajo intenso para sacar los peces de las jaulas y así evitar una emergencia ambiental en la zona.

Pese a ello, como el volumen de peces afectados es significativo, las autoridades no descartan otro tipo de medidas, como su eliminación en el océano -fuera de las 60 millas-, para evitar riesgos en la salud humana.

“Nuestra intención es que eso no ocurra, vamos a hacer todo lo posible y por eso la fiscalización es importante”, sostuvo el director nacional de Sernapesca, José Miguel Burgos. Sin embargo, a la fecha sólo se han extraído 14 mil toneladas de las 26 mil afectadas.

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