Así lo asegura un estudio de la Universidad McMaster en Hamilton, Ontario, dirigido por el doctor Mark Tarnopolsky, jefe de la división de enfermedades neuromusculares y neurometabólicas de la universidad canadiense.
En el experimento, los investigadores pusieron a 11 hombres jóvenes a hacer ejercicio intenso por cerca de 70 minutos, Luego, la mitad recibió un corto masaje en los músculos de las piernas y la otra, no.
Los investigadores analizaron muestras de tejido muscular extraídas de las piernas de los participantes poco después del masaje, y luego otra vez tras dos horas y media de descanso. Posteriormente, las compararon con las que habían extraído antes de que los hombres realizaran el ejercicio.
El equipo encontró dos cambios significativos en los músculos que habían recibido masaje: una reducción de la inflamación y un aumento en la función de las mitocondrias, que son la fuente de energía de las células.
"Nuestro trabajo levanta la interesante posibilidad de que los ejercicios de resistencia puedan ser potenciados, o al menos que sus beneficios puedan ser potenciados, en aquellos que reciben un masaje después de entrenar", dice Tarnopolsky al sitio LiveScience.
"Las mitocondrias son las baterías de las células, y el aumento de la función de las mitocondrias es uno de los principales beneficios de los ejercicios de resistencia", asegura Tarnopolsky.
Pero no todo es positivo. Los investigadores no encontraron evidencias de otros supuestos efectos beneficiosos del ejercicio, como la reducción de los niveles de ácido láctico, una sustancia que se acumula en los músculos después de ejercitarlos y que es la responsable del dolor que se siente tras entrenar cuando no se está acostumbrado a hacerlo.