Una investigación de la Universidad de Santiago, demostró "la capacidad de un alga para tolerar la contaminación por cobre en zonas costeras contaminadas con este metal", informó el centro de estudios a través de un comunicado.
El descubrimiento en sí, se basa en la utilización de algas marinas recolectadas en un sitio no contaminado, las cuales fueron divididas en un grupo control y otro que fue expuesto a una concentración sub-letal de cobre con el objetivo de comparar respuestas.
La investigadora señaló que el potencial de respuesta de un organismo tan antiguo como una alga marina "debería permitir dilucidar mecanismos ancestrales de percepción y respuesta al entorno que no sólo aportaran al conocimiento de ciencia básica, sino que podrían tener una proyección biotecnológica".
Asimismo, señaló que se podrían transferir estos mecanismos o los genes involucrados a plantas terrestres.
La investigación, que ha causado impacto en especialistas internacionales, supone que esta propiedad en el futuro podrá ser transferida a plantas terrestres y podría usarse en la fitorremediación, esto es, descontaminar suelos afectados por minerales, en este caso el cobre. De acuerdo con la investigadora "este hallazgo demuestra la alta calidad de investigación que existe en el área, en una línea innovadora,desarrollada única y exclusivamente con los recursos, talentos e instalaciones de la Universidad de Santiago".
La investigación, que lidera Moenne es un proyecto conjunto con el doctor Bernardo Morales, del laboratorio de Neurociencia; además de la labor de Alberto González y Rodrigo Contreras, estudiantes del Doctorado en Biotecnología; y de María de los Angeles Cabrera y María Josefa Henríquez, bioquímicas tituladas por la Universidad de Santiago.
Los resultados del trabajo serán publicados en la prestigiosa revista Plant Physiology.