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Un equipo de biólogos españoles y rusos descubrió un tipo de insecto que vive a una profundidad de casi dos kilómetros, la mayor conocida hasta ahora.
Se trata de pequeños artrópodos blancos que presentan adaptaciones especiales para sobrevivir en un entorno pobre en luz y alimento: carecen de ojos y tienen un sentido químico extremadamente fino.
El hallazgo se produjo en las grutas de Krubera-Voronya, situadas en la provincia georgiana de Abjazia. Con al menos 2.191 metros, son las grutas naturales más profundas del mundo.
Los biólogos los encontraron durante una expedición a mediados de 2010 e identificaron cuatro tipos.
Uno de ellos, identificado con el nombre científico de Plutomurus ortobalaganensis, fue hallado 1.980 metros bajo tierra, lo que lo convierte en el insecto vivo encontrado a mayor profundidad.
Otros seres vivos superaron esa marca en los últimos años, pero nunca insectos. En minas de oro sudafricanas, por ejemplo, viven bacterias y gusanos a más de tres kilómetros de profundidad.