Un paso clave para la aeronáutica internacional podría darse este martes en Estados Unidos, cuando los ingenieros de la Nasa asociados con los del Pentágono hagan los tests finales a la aeronave "X-51A Waverider", la cual podría alcanzar velocidades supersónicas cercanas a los 7.242 kilómetros por hora, lo que le bastaría para cruzar el Océano Atlántico en sólo una hora.
Esta aeronave experimental está siendo creada en la base aérea Edwards en el Desierto Mojave, según destaca Daily Mail, donde este 14 de agosto se realizará una prueba crucial, al lograr anexar la nave a un bombardero B-52, quien elevará el prototipo hasta 50 mil pies de altura sobre el Océano Pacífico, cerca de Point Mugu, lugar donde será liberado antes de probar sus motores.
Toda la jornada de pruebas del "X-51A Waverider", que posee un estatorreactor de combustión supersónica (en inglés, scramjet), no debería durar más de 300 segundos, lo que de todos modos será el mayor tiempo que haya volado jamás.
"Los vuelos supersónicos es una de esas áreas que aparece como una frontera potencial para la aeronáutica. Creo que estamos en la puerta, esperando para entrar al ring", señaló al diario New York Times Robert Mercier, encargado de tecnología en la división de sistemas de alta velocidad del Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea en Ohio.
Se estima que el proyecto tenga un costo total de US$ 140 millones, y se espera que la aeronave logre acelerar en su travesía hasta llegar a Mach 6, casi el doble de lo que alcanza el avión más rápido que existe, el Lockheed SR-71 de la Fuerza Aérea de los EEUU.
Aunque parezca mentira, tras su rápida travesía de sólo 300 segundos, se espera que el WaveRider se destruya y caiga en el Océano Pacífico, y no existe ningún punto en el proyecto que muestre un plan para recuperar sus restos del mar.