Expertos explican por qué el 21 de diciembre captó tanto la atención de los chilenos Idiosincrasia nacional juega en contra. La alta desconfianza favorece a creer en desgracias y discursos no oficiales. Personas con fobias o inestables son las que pasan de la alerta normal a la compra de enseres y kits de supervivencia.

Expertos explican por qué el 21 de diciembre captó tanto la atención de los chilenos

Idiosincrasia nacional juega en contra. La alta desconfianza favorece a creer en desgracias y discursos no oficiales. Personas con fobias o inestables son las que pasan de la alerta normal a la compra de enseres y kits de supervivencia.

por Paulina Sepúlveda G. - 20/12/2012 - 07:56

 

Aunque es un fenómeno global y hasta la Nasa tuvo que salir a desmentir cada una de las teorías apocalípticas, en Chile el anuncio del fin del mundo para el próximo 21 de diciembre se ha convertido en una conversación obligada y ha hecho que no pocos compatriotas hayan tomando previsiones ante un posible colapso planetario.

Algunos datos: un sondeo del sitio Netnui.com. reveló que el 47,3% de sus entrevistados comprará insumos extra para prevenir una situación extrema. La distribuidora Surtiventas dice que la venta de velas subió 10% desde julio (algo inusual, porque es el período en que ésta baja). Luis Díaz, product manager de la tienda Supervivencia 2012, cuenta que de mil kits que vendieron en 2011 pasaron a más de 7 mil. Y Trabajando.com muestra que el 24% de los trabajadores chilenos sondeados por ellos admitieron que ese día se tomarán vacaciones.

De hecho, Álvaro Vargas, gerente general de Trabajando.com Chile, cuenta que todos los años hacen una encuesta este mes en los países de la región, y que sólo en nuestro país se incluyeron consultas sobre el 21 de diciembre, porque era el único donde era tema. “Al principio realizamos esta encuesta en Chile como algo lúdico, sin mucha importancia, pero luego vimos los resultados y nos dimos cuenta de que en realidad los chilenos le están prestando bastante atención, tanto así que incluso son capaces de modificar sus rutinas por el temor”, dice. Nada parecido sucede, agrega, en otros países donde tienen representación como México, Perú, Argentina, Colombia, Brasil, España y Portugal.

Incluso, en la mayoría de los países con ascendencia maya, como México, Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador, la fecha ha sido tomada como una festividad, y las autoridades han organizado eventos especiales. El más grande fue ideado por el gobierno de Guatemala, el que realizará un gran espectáculo cultural en Tikal, uno de los lugares arqueológicos más importantes del país.

¿Por qué, entonces, los chilenos enganchan tan fácilmente con estas teorías apocalípticas?

Daniella Leal, socióloga de la U. Católica, dice que la idiosincrasia chilena es derrotista, haciéndolo más susceptible a creer en desgracias. “Está instalada la idea de que nos llega lo peor, de sentirse subyugado a fuerzas que no dependen de las personas (desde la naturaleza a la economía), lo que hace que se sientan desprotegidas y potencien esa sensibilidad”, argumenta.

De ahí viene el “por si acaso”, tan clásico del chileno, que no es más que una demostración de incertidumbre ante el futuro. Esta actitud, dice Leal, se ve reforzada con la desconfianza. Una característica que nos marca como nación. “El chileno es desconfiado, pone en duda todo, por eso es fácil que capte esas teorías y que sea plausible que aunque la ciencia diga que no, crea que igual puede pasar algo”, dice.

Lister Rossel, siquiatra de Clínica Las Condes, señala que cuando las personas actúan de esta forma es porque se activa su cerebro primitivo, encargado de instintos básicos de supervivencia, como la búsqueda de comida o reaccionar ante un peligro. En aquí donde quedan grabadas las experiencias traumáticas y de ellas se aprende. “Aunque racionalmente se puede entender que ese día pueda ser igual a otros, hay una parte en nuestro cerebro que teme a las catástrofes y nos coloca en alerta”, sostiene. El experto dice que eso sucede en todo tipo de personas, sin distinción de nivel socioeconómico ni de inteligencia. Sin embargo, añade, aquellas más ansiosas e inestables emocionalmente tienden a involucrarse más con la especulación y a manifestar angustia anticipatoria. “En general, estos temores se dan en personas con trastornos de tipo obsesivo-fóbico, donde aunque se sabe que el miedo es absurdo e irreal, no puede evitar sentirlo. Y eso se traduce en maniobras de precaución, como reservas de agua o tener linternas, pues los tranquiliza”, asegura.

Edmundo Campusano, sicólogo de la U. Mayor, postula que los chilenos pueden se más susceptibles a estos mensajes, porque es un país joven que -a diferencia de Europa- no ha tenido que armarse como cultura una y otra vez. “Chile está de alguna manera en la etapa de la adolescencia, y como todo adolescente necesita que le pasen cosas. Se busca cualquier evento que saque de la rutina y haga movilizar a la sociedad”, dice.

 

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