Guía de las 12 ciudades sedes del Mundial de Brasil: Belo Horizonte, Brasilia, Cuiabá y Curitiba Faltan 194 días para la fiesta a la que miles de chilenos pretenden viajar. Todas las sedes y cómo disfrutarlas.

Guía de las 12 ciudades sedes del Mundial de Brasil: Belo Horizonte, Brasilia, Cuiabá y Curitiba

Faltan 194 días para la fiesta a la que miles de chilenos pretenden viajar. Todas las sedes y cómo disfrutarlas.

por S. Bustamante, X. Chávez, G. Argandoña, T. Opazo - 30/11/2013 - 12:09
El Mercado Central es el lugar por excelencia para conocer la cultura mineira.

BELO HORIZONTE, capital de los bares

ES UNA CIUDAD grande, pero todavía conserva cierto aire provinciano, que se mide en la buena calidad de vida de sus habitantes (primera en América Latina según la ONU) pero que, para muchos, tiene su antítesis en su denso tráfico automotriz durante las horas punta. Tiene más de 2,4 millones de habitantes y una historia de apenas 116 años, cuando fue fundada para ser capital del estado de Minas Gerais, famoso en el siglo XVIII por sus minas de oro y diamantes que llenaron las arcas de la Corona portuguesa. Hoy la ciudad vive un explosivo crecimiento por ser importante destino de negocios, pero también por la Copa del Mundo. Nuevos edificios administrativos (de los últimos que alcanzó a proyectar Niemeyer), la completa remodelación del famoso estadio Mineirão (que incluyó un museo del fútbol), una decena de hoteles por inaugurarse y las aún atrasadas obras de ampliación del aeropuerto y de la línea de BRT (bus de tránsito rápido) que cruza parte de  la ciudad le imprimen un sello de constante cambio y modernidad. 

Belo Horizonte es, sin duda, una de las sedes estratégicamente mejor ubicadas de Brasil: a una hora de vuelo desde São Paulo o Río de Janeiro.

Circuito Cultural Plaza de la Libertade es considerado el mayor conjunto cultural del país.

* Paradas obligadas

Una postal casi completa de la ciudad puede conseguirla desde el mirador Plaza del Papa, que acaba de ser restaurado. Desde aquí y a varios metros de altura, se obtienen las mejores fotos de la capital mineira, especialmente si es al atardecer. También suele ser escenario de diversos shows. Muy cerca se encuentra la calle de Amendoim, todo un mito urbano de la ciudad. Se dice que una energía especial hace que los autos desenganchados suban una ladera de un cerro en vez de descenderla, pero el fenómeno es nada más que una ilusión óptica, de una calle transversal  y más inclinada.  

Si Beagá, como se conoce a Belo Horizonte, es considerada un ícono urbanístico dentro de Brasil (aquí Oscar Niemeyer se inició como arquitecto), el barrio de Pampulha es, sin duda, su principal referente. Proyectado a partir de 1943 por Niemeyer a pedido del entonces alcalde y más tarde presidente Juscelino Kubitschek, el barrio se articula alrededor de una enorme laguna artificial y es Patrimonio Cultural de la Humanidad de la Unesco.  Aquí sobresalen la iglesia San Francisco de Asís (cuyos murales azules fueron pintados por Cándido Portinari), los jardines que la rodean, que fueron ideados por el artista plástico y paisajista Burle Marx, el Museo de Arte de Pampulha y la Casa de Baile. 

En el corazón de la ciudad se encuentran algunas de las primeras edificaciones, como el Palacio da Liberdade, antigua sede del gobierno del estado y los principales edificios administrativos. Hoy, tras una gran inversión desde hace tres años, varios de ellos pasaron a integrar el Circuito Cultural Plaza de la Liberdade, considerado el mayor  conjunto cultural del país, con varios centros de artes, bibliotecas, museos y galerías.  

No se pierda el colorido Mercado Central, siempre lleno de gente, con 400 tiendas de productos locales, artesanías, gastronomía y souvenirs. Aquí podrá experimentar sabores y aromas que sólo se dan en la región, como los quesos de Minas, chocolates artesanales, pão de queijo, cachazas artesanales, frutas y verduras, entre cientos de otros. 

La Plaza de la Libertad es la principal plaza del bohemio e histórico barrio de Savassi.

* Vida nocturna

Belo Horizonte tiene más bares per cápita que cualquier otra ciudad brasileña. Es uno por cada 200 personas. Y, si a eso le sumamos que es una ciudad universitaria, aquí la vida nocturna está asegurada. Muchos locales sacan sus mesas y sillas a la calle (les dicen bares de “pie sucio”) y el ambiente no demora en prender.  Existen bares en el centro, en Santa Teresa, pero el barrio bohemio por excelencia es Savassi. En unas 10 cuadras se concentran más de 40 bares de muy buen nivel, donde más allá de las cervezas heladas, se lucen las caipiriñas hechas con cachaza artesanal, muy típico de Minas Gerais, ya que el estado es el mayor productor en alambique del país.  

En el centro, el Edificio Maletta es una torre comercial y residencial en el que habitan numerosos universitarios, esta mezcla hizo que en su interior proliferen los restaurantes baratos, bares y librerías, todo en un ambiente animado. Tres de los mejores son Dub, donde sus hamburguesas con papas fritas son insuperables; la Cantina do Lucas, que es Patrimonio Histórico, ideal para probar la sabrosa carne de sol (seca durante días), con pimentón y queso provolone, y Arcangelo, con gran vista y donde la especialidad son las empanadas argentinas. 

Una costumbre bastante arraigada es que los locales jueguen cartas en los bares, si se anima, únase. 

El queso de Minas es un clásico de la región, y suele servirse acompañado de dulces.

* Dónde comer

La gastronomía de Minas Gerais es una de las mejores de Brasil. Y en Belo Horizonte puede comprobarlo. Mezcla de las culturas africana, indígena y portuguesa, hay platos que acá nacieron, pero que han traspasado las fronteras del estado. El feijao de tropeiro, por ejemplo, es una contundente preparación que lleva porotos cocidos, harina de yuca y longaniza. Era el plato que comían los arrieros que llevaban los minerales desde el interior a la costa.  La gallina caipira es herencia indígena, que se prepara con verduras tropicales y es bastante calórica, ideal como única comida diaria.

Los postres también son famosos. Dulces caseros de leche, de guayaba, de zapallo, de higo, casi siempre bien azucarados. Y un clásico es acompañarlos con una tajada de queso blanco, conocido en todo Brasil como queijo de Minas. 

Si busca algo barato, para “salvar” una tarde de recorrido, pruebe los sándwiches de Pão.com, una cadena de fast food local que ofrece panes con picanha, ese sabroso corte de vacuno, con filete de pollo o longanizas artesanales (BH Shopping). Una opción de cocina brasileña tradicional a buen precio es Trinidade, en el barrio Lourdes. Pruebe la “barriga” de cerdo rellena de legumbres.  Para carnes, las cadenas de churrascarías Fogo de Chão y Porcão están presentes en la ciudad.

En el barrio de Pampulha, patrimonio de la Unesco, está la iglesia San Francisco de Asís.

* Paseos en los alrededores

Hay numerosas ciudades históricas y coloniales, de arquitectura barroca y absolutamente fotogénicas, en las afueras de Belo Horizonte. La más famosa de todas es Ouro Preto, ubicada a 107 km, que reúne el más valioso conjunto de iglesias y construcciones barrocas, propias de la época del oro. Aquí se encuentra la mayor cantidad de obras de Aleijaidinho, uno de los más importantes maestros de la escultura de Brasil y una fuerte historia: en estas calles se gestó el primer movimiento independentista del país: la Inconfidencia Mineira. Visite el pequeño Teatro Municipal, de 1770, considerado el más antiguo del país en funcionamiento; la iglesia Matriz N.S. del Pilar (uno de los templos con la mayor cantidad de oro en el país), la de San Francisco de Asís y la de N.S. do Carmo, en estilo rococó. 

Otras ciudades históricas destacadas son Mariana (a 116 km de BH), São João del Rei (a 135 km),  Tiradentes (a 196 km) y Diamantina (a 305 km).

Otro paseo por el día del todo recomendable es conocer Inhotim, ubicado en la localidad de Brumadinho, a unos 60 km de la ciudad. Se trata de un museo y jardín, el mayor centro de arte contemporáneo a cielo abierto del mundo, dentro de un magnífico parque botánico. Caminar por sus senderos es una experiencia única, al igual que recorrer sus más de 20 galerías.

BRASILIA, en eterna construcción

Si EN 1955 hubiera existido el práctico programa Google Earth Maps y algún curioso hubiera ingresado las coordenadas 15° 47’ 0” S, 47° 54’ 0” W, el popular satélite virtual habría dejado al descubierto un extenso territorio al natural y sin ninguna intervención del hombre. Sin embargo, medio siglo después el panorama de este paraje es completamente diferente y ahora son 5.802 km2 de superficie los que hacen de Brasilia la nueva capital de Brasil y la primera ciudad moderna inscrita, desde 1987, en la lista de Patrimonio de la Humanidad que elabora Unesco. 

La capital brasileña además de tener una interesante planificación urbanística creada por los célebres arquitectos Oscar Niemeyer (1907-2012) y Lucio Costa (1902-1998), convida lo que ninguna otra ciudad brasileña tiene para ofrecer: amplios espacios al aire libre, tranquilidad, abundante naturaleza, importante seguridad y una calidad de vida envidiable. Sin lugar a dudas que el impulsor de este sueño urbanístico, el ex presidente Juscelino Kubitschek, más conocido como JK, no se equivocó cuando imaginó y proyectó crear una nueva urbe sin los grandes problemas de restos de las metrópolis de Brasil y que pudiera, ciertamente, articular la costa y el interior del país.

El puente Juscelino Kubitschek (ex presidente de Brasil) atraviesa el lago Paranoá.

* Paradas obligadas

Visitar Brasilia e ignorar sus diversas construcciones gubernamentales es imposible. De hecho, muchos llegan hasta allá sólo para descubrir la herencia que dejaron los grandes ideólogos de este sueño de la modernidad. En la Plaza de los Tres Poderes se reúnen, como su mismo nombre lo indica, las máximas dependencias del Ejecutivo, Legislativo y Judicial, las cuales son, sin espacio a dudas,  las principales postales de la ciudad. 

Una de las construcciones que acapara más turistas, flashes y en algunas ocasiones cientos de protestantes, es el Congreso Nacional, cuyas cámaras fueron diseñadas en forma de cúpulas y con las características curvaturas de la escuela de Niemeyer. La cúpula menor e invertida hacia abajo acoge a la Cámara del Senado, mientras que la mayor y mirando hacia el cielo, es decir, la cúpula convexa, corresponde a la Cámara de Diputados. 

Otra de las edificaciones imperdibles es el Supremo Tribunal Federal, enorme construcción flanqueada por una delicada escultura de una mujer con ojos vendados y que es obra del reconocido artista Alfredo Ceschiatti. Al interior de este tribunal se puede visitar un museo traído directamente desde Río de Janeiro, la antigua capital, compuesto por millares de piezas del siglo XIX. El Poder Ejecutivo, en tanto, está representado en el Palacio de Planalto, el cual abre sus puertas todos los domingos para que los visitantes puedan disfrutarlo. 

* Vida nocturna

Si bien Brasil tiene fama de ser un país bohemio, en donde cada noche es una fiesta, Brasilia es la excepción. Y es que una Ley del Silencio impide que los recintos funcionen después de la una de la mañana en el plan piloto de la ciudad, el que fue diseñado en forma de avión y abarca el área urbana del distrito. Por eso, todos sus centros nocturnos al más puro estilo europeo y norteamericano, comienzan sus fiestas más temprano de lo habitual. Y aunque lejos de la zona central sea posible encontrar algunas opciones para distraerse, el llegar a estos sectores suele tornarse difícil para quien no conoce y, sobre todo, caro para movilizarse.

Uno de los bares más tradicionales de la capital brasileña, que incluso tiene casi la misma edad que la ciudad, es el Beirute, cuyos antiguos meseros son considerados verdaderos personajes ilustres, aquí predominan las especialidades árabes y la cerveza de elaboración propia. La Festa Play, en cambio, es una fiesta que se hace cada viernes y que ha cobrado fama. Pasó de ser itinerante a contar con un recinto estable, el Club 904 do Asceb, el ingreso cuesta entre 10 y 20 reales y tiene la fama de ser la mejor opción para solteros y solteras. Con música en vivo y los mejores Dj’s. 

Si de música se trata, se debe anotar que el ritmo más popular en Brasilia es la sertaneja y que el local más exitoso es el Villa Mix, palco donde se presentan los artistas más importantes de Brasil y que, si se anda con suerte, puede que se encuentre y disfrute del mismísimo Michel Teló. Para conocer la programación de los eventos durante la Copa, visite www.villamixbrasilia.com.br.

El Palacio de Planalto es sede del Poder Ejecutivo del gobierno federal brasileño.

* Dónde comer

Algunos de los bares que más destacan suelen ser los que homenajean a los principales clubes del fútbol brasileño, como el Só Drinks y el Alexandre’s Bar. Allí acostumbran reunirse los fanáticos del fútbol brasiliense que, huérfanos de un equipo local que los represente a nivel nacional, vuelcan su pasión sobre los clubes más populares de otras regiones, como el Botafogo o el Santos. Ambos bares son los típicos botecos brasileños que ofrecen grandes porciones de comida, jugos naturales, cervezas y sándwiches a precios convenientes.

En el restaurante Avenida Paulista, en tanto, se pueden disfrutar pizzas hechas con el mismo candor que las que preparan los inmigrantes italianos en São Paulo, pues poseen una fina masa que con cuatro ingredientes se transforma en una obra de arte. El restaurante tiene vista al puente JK. Este año llegó a la ciudad la reputada cadena de churrascarías Baby Beef Rubaiyat, a la orilla del lago Paranoá, que ha tenido un éxito inmediato. 

* Paseos en los alrededores

El ecoturismo que se desarrolla a las afueras de Brasilia es un imperdible para los apasionados por la naturaleza, debiéndose ir con tiempo, pues las ofertas que ahí se presentan son sencillamente incuantificables. A sólo 50 km del Distrito Federal se ubica la Chapada Imperial, una reserva ecológica donde se pueden realizar caminatas, acampar y disfrutar de cualquiera de sus más de 30 caídas de agua. Un poco más lejos se encuentra Formosa, cuyo protagonista es el Salto do Itiquare, una cascada de 170 m de altura que se puede apreciar incluso desde la carretera. El Buraco das Araras, en tanto, suele pasar inadvertido debido a que se ubica a ras de suelo, siendo un descuido que no se puede perdonar porque es un paisaje único conformado por un enorme orificio o cueva que, en dentro, está repleto de árboles donde habitan unos simpáticos monitos, los macacos-prego.

Para todos aquellos que poseen un corazón romántico, la localidad de Pirenópolis, en el vecino estado de Goiás, es un destino que les conquistará, pues los tranquilos paseos que brinda su centro histórico, enmarcado en calles de piedras y antiguas casas, es escenario ideal para pasear en pareja. Aquí se pueden encontrar acogedores bares, novedosos ateliers, tiendas de artesanía, galerías y bares donde probar combinaciones con cachaza, la bebida nacional extraída de la caña de azúcar.

CUIABA, corazón de Sudamérica

SI DEBIERAMOS escoger la ciudad más tropical de Brasil, sin lugar a dudas que la respuesta sería Cuiabá. Durante gran parte del año la capital del estado de Mato Grosso posee días tan calurosos que sus habitantes aseguran que se pueden freír huevos sobre el asfalto de sus calles. No por nada los termómetros marcan hasta 48° C en los días de verano. Por eso el calor comanda la vida en ciudad del interior de Brasil, ubicada casi en la frontera con Bolivia y que gracias a su destacada producción de azúcar, arroz y maíz es un importante polo agroindustrial en la región. 

Pese a ser una de las ciudades sedes del Mundial menos conocidas, la capital matogrossense es una de las que más ha dado que hablar en los últimos meses, ello debido a que la infraestructura hotelera no estaría a la altura de las expectativas de los organizadores y a los retrasos que, a la fecha, presenta el estadio que se está reconstruyendo especialmente para la ocasión. Coliseo que además ha sido enjuiciado por el hecho de que no existirían clubes de fútbol profesional que pudieran aprovechar este recinto una vez terminado el Mundial, al punto que se destinaría a encuentros de fútbol americano. 

Los atractivos naturales cercanos a Cuiabá son ideales para los turistas outdoors.

* Imperdibles

Aunque Cuiabá estéticamente no presente los atractivos de otras capitales brasileñas, sin duda cuenta con rincones que vale la pena conocer. Aunque, claro está, ellos se deben visitar cuando el sol ya comience a caer, pues de lo contrario el paseo será inolvidable y no precisamente por lo amigable. 

Entre sus principales puntos turísticos sobresale su centro histórico, el lugar que aglomera a mayor cantidad de visitantes. El barrio fue fundado en 1719, inmediatamente después de que fueron descubiertas las grandes minas de oro de la región, período en que Cuiabá se convierte en una de las mayores ciudades de Brasil. En estos años fue que se construyeron las enormes casonas al estilo barroco que se pueden apreciar, las que recientemente han sido sometidas a ambiciosos procesos de restauración. 

En la plaza Pascoal Moreira destaca el Marco Geodésico, monumento que nos indica que estamos en el punto exacto donde se ubica el corazón de Sudamérica. Allí fue erguido un obelisco de 20 metros de altura, el cual cobija al marco original que se instaló en sus inicios para identificar estas coordenadas geográficas, ya en 1909.

Para quienes deseen disfrutar de la vegetación de la región, o bien sólo resguardarse bajo la sombra de un árbol para sortear el calor, se deben visitar algunos de los muchos parques que ofrece la ciudad. Siendo el llamado Mãe Bonifacia ideal para tomar fotografías gracias a sus atractivos senderos donde se pueden apreciar la flora y la fauna típica de la zona. El parque se ubica en la avenida Miguel Sutil y abre diariamente entre las 06.00 y las 19.00 horas.

* Vida nocturna

La noche brilla por sus agradables temperaturas. Si desea saber cómo se divierten los cuiabanos debe acudir al punto de encuentro más tradicional, la Plaza Popular, ubicada en el centro mismo de la ciudad y donde hay una amplia oferta de bares y locales que florecen con animadas fiestas callejeras. 

Entre ellos el que más destaca es el Ditado Popular (Presidente Dutra 11), un bar donde sus clientes se mueven al ritmo de la sertaneja y el pagode, ritmos musicales que surgieron en los campos de Brasil y Salvador de Bahía, respectivamente, para cantar las alegrías y problemas del día a día. Para los amantes del rock también hay buenas alternativas, pues Democrata Pub es un bar con mucho prestigio en esa categoría (Presidente Dutra 27). 

El Clube da Esquina (Marechal Floriano Peixoto 244), en cambio, ofrece una fusión de diversas alternativas musicales, creando un ambiente distendido, alegre y relajado. Otra buena opción nocturna es Agua Doce (Senador Vilas Boas 48), una cachaçaria donde se ofrece una amplia variedad de aguardientes de caña, la bebida alcohólica más popular de Brasil.

El centro histórico se construyó con el descubrimiento de las grandes minas de oro.

* Dónde comer

Una de las mejores opciones para saborear las delicias gastronómicas pantaneiras es el Biba’s e Lelis, donde sus menús se ofrecen en carritos que transitan incansablemente con los peces típicos de la región, como el pintado y el pacu. Entre la fila de carritos el que más se detiene es el que lleva la preparación de la popular mojica de pintado, donde el pescado se sirve en cubitos o como milanesa y no faltan los acompañamientos tradicionales como el arroz, la mandioca, la harina de plátano y otras delicias brasileñas.

En el Regionalíssimo también se ofrecen todos los frutos regionales, siendo una enciclopedia viva de las raíces gastronómicas del estado de Mato Grosso. El renombrado restaurante se encuentra al interior del Museo do Rio y tiene una capacidad para 130 personas, aunque para fechas conmemorativas, anote, siempre es mejor reservar con anticipación. 

El Parque Nacional Chapada dos Guimaraes tiene una superficie de 330 kilómetros cuadrados.

* Paseos en los alrededores

Como todas las ciudades de Brasil, Cuiabá también puede jactarse de contar, a unos cuantos kilómetros, con paisajes naturales hermosos. Y una de las maravillas que nos ofrece la región es Pantanal, considerada la planicie navegable más grande del mundo. El mítico destino, que se inmortalizó en 1990 gracias a Yuma Marruá (protagonista en una de las más populares teleseries brasileñas: Pantanal), mantiene intactos sus paisajes de ensueño y una diversa y fascinante fauna silvestre. 

Para llegar a Pantanal desde Cuiabá hay varias opciones, siendo la más directa a través de la localidad de Poconé, distante sólo a 108 kilómetros de la capital. La oferta de servicios turísticos para quien desee introducirse en sus parajes es completísima, existiendo diversas opciones de hoteles ecoturísticos y muchos paseos por uno o más días.

Otro de los paseos imperdibles que ofrece la capital de Mato Grosso es al Parque Nacional Chapada dos Guimarães, un área de conservación creada en 1989 y que ocupa una superficie de 330 kilómetros cuadrados. A sólo una hora de Cuiabá es posible deleitarse con ríos, miradores y cascadas y, ciertamente, con las peculiares formaciones rocosas, de un fuerte color anaranjado, en las cuales uno aprecia inmemoriales representaciones de arte rupestre. 

Calor, fútbol y naturaleza son las invitaciones que el corazón del continente promete a sus visitantes.

Por su gran cantidad de áreas verdes, es muy recomendable recorrer Curitiba a pie.

La ciudad verde: CURITIBA

CURITIBA, la capital del estado de Paraná, es una de las ciudades más sustentables y modernas de Sudamérica. Por eso, el verde perenne que la tapiza casi por completo queda rápidamente al descubierto al poner un pie en ella. En total son 16 parques, 14 bosques, un jardín botánico estilo francés y más de 50 m2 de áreas verdes por habitante. El responsable de esa apuesta fue el urbanista Jaime Lerner, quien desde que asumió por primera vez el municipio de la ciudad a sus 33 años, se propuso hacer de Curitiba una ciudad sostenible. Entonces, de inmediato hizo andar una serie de leyes que en su época causaron mucha polémica, pero que años más tarde serían las responsables del innovador plan urbanístico de la ciudad, hoy envidiado en Brasil entero, gracias a su inmejorable infraestructura, gran dinamismo económico y excelente calidad de vida. 

* Paradas obligadas

No es difícil ni un sacrificio recorrer Curitiba a pie. Al contrario, sus amplias calles siempre limpias y bien arborizadas hacen que caminar por ella sea un verdadero agrado. La mejor manera de comprobar por qué la capital de Paraná fue merecedora del título de capital ecológica es ir hasta el Jardín Botánico. Se ubica en la zona sur y fue inaugurado en 1991. En total son 178.000 m2, de los cuales la mayoría está compuesto por vegetación nativa y “mata atlántica”. Casi al centro del parque existe un invernadero de fierro y vidrio inspirado en los típicos salones de cristal inglés, el cual junto a un colorido jardín francés contribuyen a hacer del parque el principal orgullo de Curitiba. 

Otro de los atractivos, para muchos el más bonito, es el museo del célebre arquitecto Oscar Niemeyer, más conocido como el Museo do Olho, debido a que su diseño imita a un ojo. Fue inaugurado en 2002 y se instaló frente a la ex sede de las secretarías de Estado para acoger diversas obras contemporáneas y algunas temporales, además de una sala que homenajea la obra de su gestor. En los alrededores destaca también un jardín compuesto por esculturas de Tomie Ohtake y Erbo Stenzel, importantes arquitectos brasileños. 

Si por esas cosas del destino se deja caer a Curitiba durante un fin de semana, entonces sería imperdonable no asistir a la feria más grande de todo Brasil, conocida como Feira do Largo da Ordem. Son cientos los puestos de artesanías, antigüedades y comida casera que se instalan cada domingo entre las 10.00 y 14.00 del día entre las calles Garibaldi y Barao do Serro Azul, para compartir verdaderos tesoros. 

El Jardín Botánico cuenta con un gran bosque con Mata Atlántica nativa preservada.

* Dónde comer

Los barrios de Batel y el centro son los que reúnen la mayor cantidad de bares y restaurantes y, por ende, son el epicentro de las fiestas nocturnas. La sorpresa más grata, por calidad y precio, es el italiano Nonna Giovanna en pleno centro (São Francisco 134), cuya especialidad son los ñoquis con cuatro quesos (menos de $ 3.000 chilenos, lo que para Brasil es baratísimo).

En Missal Shawarma se preparan sólo sándwiches, pero son los mejores de Curitiba aseguran  sus comensales. Un sándwich más un jugo natural cuesta $ 2.500. Se ubica en la calle Nilo Cario con Francisco Torres.

Para quien busca tradición, la mayoría de los rodizzios, esos tenedores libres versión brasileña, se instalaron en el barrio Santa Felicidade y muchos de ellos no sólo ofrecen carne, sino también pastas, pizzas y otras especialidades italianas, debido a la inmensa migración que se instaló en la región a fines del siglo XIX y comienzos del XX. Velho Madalosso (Av. Manoel Ribas 5852) es la versión italiana de la Tía Tina, pues al igual que en el tradicional restaurante capitalino tanto la cocina como la administración del local están a cargo de la familia Madalosso, de Italia, por supuesto. 

El Museo Oscar Niemeyer es también llamado el Museo do Olho.

* Vida nocturna

En Curitiba, a diferencia de muchas ciudades brasileñas, no se bebe vino, cachaza ni cerveza. El vodka es el trago predilecto, pues les ayuda a enfrentar las bajas temperaturas invernales o las que en pleno verano pueden llegar incluso a menos de 20°C. 

La otra opción más recurrente para combatir el frío es yéndose de fiesta, las que para agrado del visitante más exigente, abarcan todos los gustos y estilos de música. 

El WZ Brasil reúne lo mejor de los populares ritmos samba y pagode, incluso muchas veces los grandes astros de la música nacional como Zeca Pagodinho llegan hasta su escenario para animar las fiestas. Cuando no hay artistas, las transmisiones de importantes encuentros deportivos como fútbol y luchas son los protagonistas. Mientras que el Emporio São Francisco, que funciona desde 1997 en la calle Presidente Carlos Cavalcanti, se convirtió en uno de los bares más tradicionales de Curitiba. 

Vale la pena también visitar el Wonka Bar (Trajano Reis 326), una enorme casa antigua que acoge diversos espectáculos, shows locales, exposiciones y todo tipo de evento multicultural. Por supuesto que música para todos los gustos, desde la tradicional samba, hasta las exóticas melodías de la India, pasando por pop y rock. 

* Paseo en los alrededores

El paseo más tradicional desde Curitiba es embarcarse en un antiguo tren hacia la Serra do Mar. Son casi tres horas de viaje y durante el trayecto se recorren bellos paisajes, montañas, antiguos túneles y puentes hasta llegar a la localidad de Morretes, donde se ofrece el barreado, una comida típica de la costa paranense y que se prepara en un enorme plato de greda y que tiene carne mechada y guisada acompañada con harina de mandioca, banana y productos del mar. Reserve un día completo para este paseo que todas las oficinas de turismo ofrecen, incluso algunos con rutas más audaces que llegan hasta las grandes Cataratas de Iguazú.  

Otro imperdible para quienes quieran salir de Curitiba es ir hasta la pequeña localidad de Lapa, a casi una hora del centro de la capital de Paraná. La ciudad fue inaugurada en 1773 y aún conserva muy bien su centro histórico y gastronomía tradicional, la cual tiene sus orígenes en la época del tropeirismo brasileño, el que hace referencia al siglo XVIII cuando los campos y haciendas fueron ocupados para la cría de ganado. Hoy en día se denomina tropeiros (troperos en español) a quienes conducen a caballo al ganado y se mueven entre las regiones de producción y los centros consumidores de Brasil.

 

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