El momento de Quito

La capital ecuatoriana cuenta con uno de los cascos históricos más bonitos y mejor conservados de Latinoamérica, pero también ha sabido renovarse y convertirse en un lugar lleno de vida, de muchos panoramas y, lo mejor de todo, con precios convenientes.

por Pedro Pablo Arraztio, para el suplemento de Tendencias - 07/01/2012 - 09:00

Quito es toda una experiencia, incluso, desde antes del aterrizaje. Su imagen desde el aire, enclavada entre montañas, a una altitud de casi 3.000 metros y cubierta por una infinidad de casitas que se encaraman en los cerros, hace intuir de inmediato que se trata de una ciudad bastante diferente a la mayoría. Extremadamente angosta, sumamente larga. De calles estrechas, irregulares, ancestrales. De tacos insufribles, poseedora de un clima particularmente bipolar y de la presencia omnipresente de un Dios institucionalizado en sus una y mil iglesias.

Y es que Quito difícilmente se parece a una capital "convencional", por decirlo de alguna manera. Aquí no imperan los grandes rascacielos, las carreteras supermodernas y los demoledores proyectos inmobiliarios. Tampoco se extrañan. Porque la verdad es que los engorrosos atochamientos de las llamadas "horas pico" son un costo demasiado bajo para todo lo que la ciudad tiene. De hecho, Quito fue el primer lugar del mundo en ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco... Y eso fue por algo.

EL PESO DEL PASADO
Hablar de Quito es hablar de su Centro Histórico. De él pueden escribirse páginas y páginas, comentando acerca del arte barroco de las iglesias, del sufrimiento sobrecogedor que se desprende de los Cristos quiteños, de los inmensos retablos dorados o de las centenarias historias que cuentan cada una de sus casonas.

Pero lo que llama la atención es cómo un lugar así no está atestado de busecitos de turistas ni engrosa la lista de los lugares más visitados del continente. Eso sí, el viajero apreciará este hecho por montones, ya que en su centro -remodelado y adecuado para la proliferación de muchos pubs y restaurantes- se pueden encontrar precios más que convenientes. Una cerveza en un local con linda terraza con buena vista de las calles coloniales cuesta unos US$2 (el dólar es usado como moneda local), y se pueden encontrar platos en un restaurante gourmet desde US$16. Además, es importante señalar que los 34 años que el casco antiguo de Quito ha sido considerado como Patrimonio de la Humanidad le han sentado muy bien, y gracias a ello, el centro de la ciudad se ha convertido en un lugar limpio y muy seguro.

Por supuesto, la mejor forma de recorrer Quito es caminando. Una buena idea es comenzar por la calle García Moreno o trambién llamada calle de las siete cruces, debido a que en esta ruta es posible encontrar cinco iglesias, las que son fieles exponentes del estilo barroco quiteño de la colonia que caracteriza a la ciudad. Vale la pena por lo menos visitar una de ellas, como la iglesia Compañía de Jesús, una de las más concurridas e importantes y donde se encuentran los restos de Santa Mariana de Jesús, la primera santa de Ecuador. La iglesia, sus retablos y sus columnas no sólo sorprenden por lo magnánimo de las obras y la capacidad de reproducir lo más fielmente posible el arte europeo "en boga" en aquellos tiempos aquí en las alturas de Quito. También asombra por el ingenio de los indígenas, que supieron plasmar sus creencias y sensaciones en pequeños detalles de la construcción. Un ejemplo son las pequeñas figuras de los ángeles, los que aparecen representados con sus mejillas ruborizadas, característica propia de la gente del altiplano.

Caminando por García Moreno se encontrará también con la Plaza de la Independencia, también llamada Plaza Grande o Plaza Principal, en pleno corazón del casco antiguo. Un gran lugar para detenerse un poco, mirar a las señoras con sus trajes típicos, sombreritos y niños al hombro y, por supuesto, tomar un glaseado, refresco típico y casi obligado para aliviar el a veces implacable calor de Quito.

Muy cerca de allí, en las intersecciones de las calles Cuenca y Bolívar, se ubica el museo Casa del Alabado, que funciona desde hace un año en una vieja casona patrimonial. Tiene una completa muestra de arte precolombino, pero destaca sobre todo por lo ingenioso de la disposición de las obras, basada en la percepción del mundo de los indígenas. La exhibición se divide en inframundo, mundo, medio y supramundo, ubicados en el sótano, parte media y terraza del edificio, respectivamente, dándole un ambiente  muy particular a la interpretación del arte de culturas como la chorrera, mayo-chinchipe, cañari, napo, inca, entre muchas otras. Está abierto de martes a sábado hasta las 16.00. Valor: US$3.

Para ver el casco antiguo desde otro punto de vista, nada como subir hasta "El Panecillo", cerro  enclavado en pleno centro y que es el mejor y más importante mirador de la ciudad. En su cumbre está situada la imponente Virgen de Quito, compuesta por más de 7 mil piezas diferentes de aluminio y cuya particularidad radica en que representa a la Virgen María descrita en el Apocalipsis: una mujer con alas y que sostiene una serpiente encadenada bajo sus pies. Gracias al plan de Regeneración instaurado desde el año 2000, en el cerro han proliferado  restaurantes gourmet, cafés y ferias artesanales, y se ha convertido en un excelente lugar para ver el atardecer de Quito.

La noche amerita volver al centro de la ciudad. Los palacios e iglesias iluminados le dan otro cariz y un placer diferente al caminar por sus calles, las que adquieren aún más vida, gracias a los pubs, karaokes, bares, artistas callejeros y gente que pulula de un lado a otro, todo en un ambiente muy familiar.

¿Un buen lugar para coronar la noche? El restaurante Octava de Corpus, ubicado en el Barrio San Marcos. El local tiene una decoración única y podría considerársele también como una verdadera galería de arte, gracias a las numerosas obras de artistas locales que cuelgan de sus muros y sus varios ambientes, que cuentan con una infinidad de artefactos, adornos e imágenes propias del prolífico arte quiteño. Entre los platos imperdibles están sus chuletas de cerdo ahumadas, pescado al mignon y, cómo no, sus camarones ecuatorianos, en este caso, a la parmesana. Y para acompañar no se quedará corto en opciones, ya que cuenta con una cava de 130 etiquetas de vino diferentes.
www.octavadecorpus.com.

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