Cuba apuesta este año al golf, los cruceros y la cocina nacional para llegar al umbral de los tres millones de turistas, pese a la crisis económica global, tras recibir 2,7 millones de visitantes en 2011.
Los resultados de la rama turística aportan un dato positivo en la compleja economía cubana. El Estado, que administra de una forma u otra el turismo, obtiene por ese concepto más de 2.000 millones de dólares anuales.
Una de las nuevas esperanzas cubanas, impulsada recientemente por el ministro de Turismo Manuel Marrero en la Fitur de Madrid, es el golf, hasta ahora marginado en la isla.
Medios locales anunciaron las construcciones de dos nuevos centros turísticos con campos de golf, uno en la localidad de Guardalavaca Holguín (este), y otro en la playa de Varadero, a 130 kilómetros de La Habana.
Otra esperanza cubana son los cruceros, servicio que tuvo altibajos en parte por el dominio de capitales estadounidenses en el sector y el embargo de Washington al archipiélago cubano.
La temporada para Cuba comenzó el 12 de enero con la llegada a Santiago, 900 kilómetros al este de La Habana, del buque Braemar, de la Fred. Olsen Cruise Lines, procedente de la ciudad jamaiquina de Montego Bay.
El barco británico llegó al puerto con casi mil pasajeros a bordo y fue recibido por un programa que enfatizó los lugares históricos relacionados con la guerra de guerrillas que libró el ejército rebelde encabezado por Fidel Castro en la región desde 1956 a 1959.
La industria está además probando suerte con la cocina cubana, con la apertura de nuevos restaurantes estatales y el surgimiento de otros muchos privados amparados por nuevas leyes internas que permiten la ampliación de esos negocios.
El fuerte de la comida cubana son las frutas y sus vínculos con la cocina española, muy enriquecida con productos del mar como la langosta y camarones.
El pasado marzo el chef cubano Frank Rodríguez atrajo la atención de los especialistas hacia la cocina nacional al recibir un premio especial en París por su libro "Cocina cubana con sabor".