The Punisher: la serie de Marvel llega con polémica

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La producción, que contiene buena dosis de violencia, es sobre un brutal vigilante. Se estrena hoy en Netflix.




Frank Castle no es un personaje común dentro del catálogo de Marvel. Creado a mediados de los 70, The Punisher no es exactamente un héroe: un veterano de guerra en una misión de venganza contra quienes mataron a su familia, que, a diferencia de la mayoría de sus pares, a los criminales no les perdona la vida. Se sitúa entre los personajes más violentos nacidos en una gran compañía de historietas.

Y pocos personajes de historietas fracasaron tantas veces en sus intentos de ser adaptados a la pantalla grande como Frank Castle/The Punisher. Primero fue en 1989 con Dulph Lundgren (Ivan Drago en Rocky IV). Luego en 2004, con Thomas Jane tomando el papel, y John Travolta interpretando al antagonista. Y una vez más con Ray Stevenson (Black sails) en 2008. Todas desastres de taquilla y crítica.

Pero la televisión salió al rescate. El personaje jugó un rol central en la segunda temporada de Daredevil, de Netflix, interpretado por Jon Bernthal (The walking dead), siendo la parte más elogiada de un ciclo que a grandes rasgos fue criticado por la prensa especializada. La buena recepción del papel bastó para que la plataforma de streaming ordenara una serie en solitario, que se estrena hoy. Frank Castle parecía haber encontrado su lugar en el mundo live-action. Aunque no llega sin complicaciones propias. Las formas del personaje, siempre utilizando una gran cantidad de armas de fuego, chocan negativamente con el contexto actual de Estados Unidos, donde atentados con armas han dejado más de 70 muertos en las últimas semanas, en Las Vegas y Texas.

La serie comienza con un prólogo situado poco después del segundo ciclo de Daredevil (quien no haya visto esa temporada se sentirá perdido con la trama de esta serie), con Castle (Bernthal) persiguiendo y matando a los últimos involucrados en la muerte de su esposa e hijos. Tras cumplir su misión, dejando cuerpos y cartuchos de bala en su camino, destruye su uniforme y el vigilante conocido como The Punisher (el castigador) es dado por muerto. Meses después, el protagonista, usando un nombre falso, trabaja como obrero en Nueva York, aún acechado por los recuerdos de su familia.

Pero Castle no logra olvidar por mucho tiempo sus antiguos instintos, y su violenta forma de lidiar con los criminales se reactiva cuando un joven compañero de trabajo se mete en problemas con la mafia. Su gradual retorno a su alias se produce a la par que una investigación comienza a revelar que el asesinato de los suyos aún esconde secretos, y es parte de una conspiración mayor que se remonta a sus días como marine en Irak.

La crítica se ha dividido con la serie: algunos encuentran que hace un buen caso al mostrar todas las posturas del debate en torno a las armas, presentando además la realidad de los veteranos de guerra y el estrés post-traumático, mientras que otros la han acusado de insensible y que bordea en la porno-tortura. Lo que está claro es que la primera serie de The Punisher captura el espíritu polémico que de cierta forma siempre ha perseguido al personaje.

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