Tres versiones de Cascanueces para terminar el año 2016

imagen-ballet-cascanueces-municipal-de-sa-35689914

El popular ballet se dará desde la próxima semana en el Teatro Municipal y luego habrá otras versiones en Frutillar y el Teatro Nescafé.




Primero fue un cuento del escritor alemán E.T.A. Hoffmann, perteneciente a su libro Los hermanos de San Serapión, publicado en 1816, durante la fiebre del romanticismo. Era una historia de niños, pero con imágenes infernales de ratones de siete cabezas y pesadillescos sueños a la medianoche. Luego, en 1844, el escritor francés Alejandro Dumas padre (el de Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo), adaptó el relato a una historia de contornos amables y dulces. Esa versión, que en la Europa del siglo XIX era mucho más conocida que la de Hoffmann, fue la que el compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovsky transformó en el ballet El cascanueces en 1892. Hasta hoy es un hit imbatible en las programaciones de compañías de todo el mundo y sólo rivaliza en popularidad con El lago de los cisnes, del mismo Tchaikovsky.

"Si lo piensa, es el único ballet para niños y una de las pocas obras de la música clásica donde el público objetivo son los menores. Creo que eso lo hace universal", comenta el coreógrafo Jaime Pinto, responsable de la versión que año a año realiza el Teatro Municipal y que desde el miércoles 30 de noviembre hasta el viernes 30 de diciembre estará de nuevo en el recinto capitalino. "Ahora mismo vengo llegando de Quito (Ecuador), donde desde hace siete años se presenta esta versión también.

Es, se puede decir, una obra que va de acuerdo al espíritu de esta época del año", agrega Pinto sobre el ballet, que en este caso tiene escenografía y vestuario a cargo de Pablo Núñez y dirección musical de Pedro Pablo Prudencio.

La composición de Tchaikovsky transcurre efectivamente durante la víspera de Navidad, en la gran casa de la familia Stahlbaum, donde la pequeña Clara, de siete años, y su hermano Fritz, de ocho, reciben regalos de un misterioso fabricante de juguetes llamado Drosselmeyer. De todos, el más preciado es un cascanueces que Clara atesora durante la velada: al dormirse, pasada la medianoche, sueña que el cascanueces es un príncipe, que hay una gran batalla contra el ejército de los ratones y viaja con él a un país fantástico.

"La diferencia de esta coreografía con las clásicas, donde Clara es el personaje principal, es que el protagonista aquí es Drosselmeyer. El es el creador de todo, sin él no hay magia ni hay juguetes. Por eso quise darle ese lugar esencial en la historia. Es, para mí, una especie de acto de justicia", explica Pinto.

Pero la propuesta del Municipal es una de varias en esta época del año. En el Teatro Nescafé se dará también un Cascanueces con dirección de Sara Nieto, desde el 14 al 18 de diciembre, incluyendo una presentación especial en el Teatro Municipal de Viña del Mar el sábado 10 de diciembre. En total son 40 bailarines en escena, contra los 160 del Municipal.

Un elenco bastante numeroso de artistas también incluye El cascanueces del Teatro del Lago de Frutillar, con 140 alumnos de la Escuela de Ballet del recinto, el 17 y 18 de diciembre. La dirección general es de Macarena Montecino y la coreografía pertenece a Esdras Hernández. "Hay dos invitados extranjeros, que son Annette Delgado y Dani Hernández, primeros bailarines del Ballet Nacional de Cuba. Interpretarán al Hada Confite y al Príncipe, respectivamente. Para nosotros lo importante además es que los niños que participan en el ballet son de nuestra escuela. Es una labor educativa", dice Carmen Gloria Larenas, directora artística del Teatro del Lago.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.