*

Deportes
Compartida
Actualizado el 13/06/2015
Estás leyendo:Una cámara hiperbárica de ida y vuelta

Una cámara hiperbárica de ida y vuelta

Autor: Christian González A.

La firma Regenetic Chile le ofreció el equipo a la Roja. Incluso, lo instaló en Juan Pinto Durán. Horas después, le informaron que debía retirarlo por problemas administrativos.

Una cámara hiperbárica de ida y vuelta

Mediodía en Juan Pinto Durán. Un grupo de funcionarias vestidas con delantal blanco abandona el lugar de concentración de la Selección. Queda claro que se trata de personal vinculado al área de la Salud, pero rápidamente se descarta que estén asociadas a un nuevo control antidopaje sorpresa, como al que se sometieron  seis futbolistas de Chile antes del partido frente a Ecuador.

Los profesionales pertenecen a la firma Regenetic y habían asistido a instalar y probar la cámara hiperbárica que la empresa pretendía ceder durante la Copa América a la Selección, con el fin de acelerar los procesos de recuperación de los futbolistas que dirige Jorge Sampaoli.

El tratamiento es ocupado por varios de los principales equipos del mundo. La selección argentina es uno de ellos. En otras disciplinas también se emplea. Como en el ciclismo, por ejemplo. La lista incluye a otros deportistas de elite, como Sergio Agüero y los tenistas Novak Djokovic y Rafael Nadal.

En Chile está el caso de Tomás González, a quien la misma empresa que le ofreció el servicio a la Roja, le instaló un equipo en su hogar para contribuir a la recuperación de un esguince en el tobillo izquierdo y permitirle llegar en plenas condiciones al Mundial de Glasgow, en noviembre. 

La cámara alcanzó a ser probada ayer  -y aprobada- por el cuerpo médico de la Selección. En Regenetic dicen que la visó el jefe del cuerpo médico de la Roja, Giovanni Carcuro. Aunque el más entusiasmado con el método era el fisioterapeuta cubano José Amador, una de las fuentes de consulta en las que más cree Sampaoli. El seleccionador, quien estuvo presenciando la prueba, también asintió a la idea de contar con una.

El dispositivo es utilizado para permitir la recuperación del deportista en forma rápida y en mejores condiciones que con los tratamientos regenerativos convencionales.

En la ANFP admiten que el equipo llegó al recinto de Macul, se probó y se instaló. Pero precisan que, finalmente, se decidió no utilizarlo. Afirman que la decisión es deportiva y médica. “Probar y descartar tecnología es una situación cotidiana. No tiene nada de raro. Pasa cada cierto tiempo. Este cuerpo técnico está en una búsqueda permanente de nuevos métodos”, explican en la Roja.

En Regenetic, en cambio, la situación provocó extrañeza. “Todavía estamos tratando de entender qué pasó. Esta es una gestión que iniciamos hace un mes y medio, mediante una carta a la ANFP. Se la ofrecimos a Felipe Correa, quien nos dijo que lo iban a tener considerado. Insistimos un tiempo después y no hubo respuesta. Hoy (ayer), se contactaron con nosotros. Incluso vinieron a buscar los equipos. Les enviamos a un médico y a kinesiólogos especialistas en su uso. Un par de horas después, nos avisaron que no la ocuparían. Fue el doctor Carcuro quien llamó, sin ninguna explicación clara, para pedir que la retiráramos”, explica el médico Raúl Ríos, CEO u oficial superior de Regenetic.

La cámara hiperbárica que se le ofreció a la Roja cuesta entre 20 y 25 millones de pesos. Una sesión  de terapia alcanza los $ 70 mil. La Selección lo iba a recibir gratuitamente. La empresa estaba dispuesta a incluir tres tubos de oxígeno y a renovarlos en la medida en que se fueran agotando. Además, facilitaría 30 mascarillas, que deben ser ocupadas de forma individual.

En la empresa estaban tan confiados en el acuerdo que esperaban que, por la tarde, la ANFP informara a través de sus canales oficiales acerca del uso de la cámara. 

Sin embargo, eso no ocurrió. “Queríamos aportar a la Selección, como también lo hacemos en algunas iniciativas de carácter social. No había exigencias de por medio, ni  un contrato formal. Lo único que pretendíamos era que se diera a conocer nuestra marca. Buscábamos promoción. Nada más. El resto era un servicio”, insiste Ríos.

El facultativo desliza que el impedimento puede estar relacionado con algún compromiso comercial de la ANFP. En Quilín descartan estar vinculados a alguna clínica en particular.

Comentarios
Cargar comentarios
Papel digital