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Actualizado el 15/06/2017
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Defensor de Universidad Católica

Cristian Alvarez: “Veo mucho relajo en las inferiores; quiero regalar mi experiencia”

Autor: Roberto Gálvez

Ad portas de comenzar el último semestre como futbolista, el Huaso hace para El Deportivo un repaso a sus 20 años de carrera.

Cristian Alvarez: “Veo mucho relajo en  las inferiores; quiero regalar mi experiencia”

A casi dos semanas de anunciar su retiro del fútbol profesional, Cristian Álvarez (37) se nota tranquilo. Está relajado, sabiendo que en su carrera lo entregó todo y que de ahora en más sólo resta disfrutar de sus últimos seis meses. De visita por primera vez en el El Deportivo, el Huaso habló de todo.

¿Cómo se toma estos seis meses?
Me voy a dedicar a entrenar como siempre lo hago, también con mi entrenador particular. No quiero ser un estorbo o un jugador que no sea aporte futbolístico. Quiero pelearla y que el DT no la tenga fácil. Me quedan seis meses, los voy a disfrutar para recordar esta linda carrera.

¿Qué hará en específico?
Me retiro ahora porque siento que los ciclos se acaban en la vida. Siento que puedo aportar mucho fuera de ser futbolista profesional, no sé si como dirigente o como técnico. Veo mucho relajo y conformismo en divisiones inferiores. Quiero regalar mi experiencia. El club me ofreció seis meses de contrato como jugador y seis meses trabajando en distintas áreas del club, para encontrar mi lugar y ahí perfeccionarme”.

¿Y si le ofrecen una selección menor de Chile?
Ahí me dedico a ser técnico. No me llaman la atención ni cadetes ni adultos, pero sí una selección. Me encantaría estar en una selección como la sub 17 o la sub 20.

¿Y las comunicaciones?
Es mi última opción, pero no me disgusta, es entretenido.

¿Un recuerdo que se le venga de inmediato a la cabeza?
El bicampeonato no se me va a olvidar nunca, pero tengo otros importantes: salir campeón en 2002 con un futuro por delante, también mi debut en 1997 ante Colo Colo. Recuerdos malos también, como el autogol con Unión hace poco.

¿El penal atajado a la U es de lo más anecdótico de su carrera?
Marca un antes y un después. Cambia mi posición dentro del club. Hubo varias anécdotas en esa jugada: yo me debí ir expulsado. Como hubo un tumulto, a Chandía se le olvidó expulsarme. Era último hombre, yo hice ese foul y Pinilla le pega en la cabeza a Walker”.

¿Por qué defensa?
Por mis condiciones. No me daba adelante. A la UC llegué de 9, mi hermano de 7. Pero yo era antigol absoluto. Después me pusieron de 8, después de contención, después de lateral izquierdo, después de central y terminé de lateral derecho.

¿Qué DT lo define en ese puesto?
Nano Díaz en la Sub 15 me pone de defensor. Fui rapidito para abajo. Es que en el fútbol también hay que tener suerte. No había nadie más. Empecé a jugar y llega un jugador que se prueba que era bueno. Me dejan en la banca y al partido él llegó atrasado y me dicen: “Tienes que entrar”. Y encima jugué bien. Insisto: también hay que tener suerte.

¿Cómo recuerda los viajes de Curicó a Santiago?
Ahora tengo a mi hijo y si quiere hacer lo mismo, no creo que lo dejaría. Es demasiado duro para un niño de 13 viajar solo, comiendo arriba del bus. No sé si todo lo vivido me gustaría que mi hijo lo viviera.

¿Faltó algo en su carrera?
Me faltaron muchas cosas por hacer. Me hubiese encantado ganar una Libertadores o una Sudamericana con la UC. Uno a veces también se arrepiente de cosas que pudo haber hecho mejor como para jugar en un equipo europeo importante. Me acuerdo de momentos, de partidos que justo jugué mal y que esos momentos eran claves para un salto.

¿Y un momento doloroso?
El título que perdimos con O’Higgins a mí me dejó destruido. Me quería ir, ya no quería jugar más. Hubo un momento en la UC que todo era inaguantable, perdíamos solos los partidos. No nos ganaban, perdíamos nosotros.

¿Habría jugado en uno de los archirrivales?
Sí. Me lo ofrecieron. Superman Vargas, en 2007. Venía volviendo de River. Yo estaba esperando a Católica y Católica no aparecía en ese momento. Y pucha, no le podía decir que no. No quería, pero ¿y si no había otro club qué iba a hacer? Por suerte apareció la UC y volví. Alguna vez también me llamó un dirigente de Colo Colo: “Ah, pero tú de qué juegas?”, me preguntó.

¿Entiende a los que cambian de vereda?
Obvio, si esto es una profesión como cualquiera. Yo no le encuentro nada de malo. La hinchada se enoja, pero el jugador tiene que ver su beneficio.

¿Un rival imposible de marcar?
Me comí varios bailecitos. Una vez en la cancha de Banfield me comí un baile de Dátolo. Acá hace poco con Martín Rodríguez en San Carlos. Con la Selección también. El baile que nos comimos en Brasil… A los 28 minutos ya íbamos 4-0. Te juro que cuando hicieron el cuarto gol, a mí se me pasaban las portadas de los diarios por la cabeza. “¡Qué vergüenza!”, pensaba. Encima hacen un comercial del jogo bonito y aparezco yo pa allá, pa acá, me metieron con pelota y todo adentro del arco. Estaban Kaka, Robinho, Ronaldo, Adriano, Ronaldinho, Cafú, Roberto Carlos… ¡qué íbamos a hacer!

¿Un gol inolvidable?
Uno que hice en Israel como desde 40 metros. La quise rechazar y la metí al ángulo.

¿Y qué recuerda de su época goleadora?
Jugaba de lateral volante. Pellicer me puso ahí. Hacía muchos goles pero no tocaba la pelota. Si nunca fui capaz de pasarme un jugador y llegar y tirar un centro. Una vez jugábamos con San Felipe y en el primer tiempo no toqué la pelota. En el partido le decía a mis compañeros: “no sé qué hago aquí, si ni la toco”. Pensé que me iban a sacar en el entretiempo, pero no. Vamos al segundo tiempo, toqué dos veces la pelota, hice dos goles y salí figura del partido”.

¿Hará partido de despedida? Milovan medita retirarse también.
No se sabe todavía. No es fácil. Le dije al Milo que hiciéramos un partido de sus amigos contra mis amigos y que la recaudación fuera para el que gane.

¿El técnico más malo que tuvo?
Todos fueron buenos. No, en Israel tuve unos muy malos.

¿Y Wim Rijsbergen?
Se desnudó en una charla. Él sabía, pero en holandés, y no le entendíamos. Con él una vez fuimos a jugar con Wanderers y en el camarín nos llama al Kike Acuña, a Franco Quiroz y a mí y nos dice “Kike, tú tomas a Rodrigo Núñez; Cristian, tú a Arévalo; Quiroz, tú al Choro Navia”. Quería marca personal, por toda la cancha, todo el partido. ¿Resultado? Dos goles de Navia, penal a Núñez y dos goles de Arévalo. Perdimos 4-0. Ese día me dejó traumado Mario Lepe, lo que nos puteó.

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